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jueves, octubre 15, 2009

Yume Miru Kusuri: Una droga que te permite soñar

Yume Miru Kusuri obedece a las convenciones de las novelas visuales japonesas tan sólo en la superficie. Aventura de texto, un protagonista en edad escolar, tres chicas. Un dating sim, un shoujo game, para los entendidos, adolescentes y adultos por igual. Pero es tan sólo en la superficie: Las técnicas narrativas empleadas superan con creces éxitos como Ying-Yang o Clannad. Sí, Clannad.















Kouhei Kagami es un estudiante con excelentes calificaciones y una vida social normal, pero se siente vacío por dentro. La historia se inicia con un momento importante en su vida, donde tres chicas más deprimidas y solitarias que él se involucran en su vida y la convierten en una montaña rusa de emociones. Kouhei debe elegir a una de ellas o arriesgarse a que todas se pierdan en su propia desesperación. La trama demuestra algo que siempre dejamos de lado al momento de jugar un producto importado por JastUSA. Por regla general, una novela visual nos da un cierto camino a seguir, mostrándonos las posibilidades "románticas" con cada una de las coprotagonistas. Es potestad del jugador decidir qué escogerá, la chica tímida, la intelectual, la animosa, la irritante, etc. Digamos, hay 4 chicas por elegir, pues el juego tendra 8 historias posibles: 4 finales buenos, y 4 finales malos. De haber 5 chicas, habría 10 historias, 5 buenas y 5 malas, etc. etc. etc.
La diferencia en Yume Miru Kusuri, es que sólo hay tres finales, que fallarían en llamarse buenos o malos. Son más, una interpretación realista de las acciones; de la imposibilidad de la perfección en los actos, sea para quien sea.



Tempranamente se nos presenta la depresión crónica de la primera chica, Mizuki. Tempranamente se nos introduce a la violencia que sufre la segunda, Aeka, dentro y fuera de la escuela. Quizá engañosamente, pensamos que la última, Nekoko, le da el toque de inocencia a la historia, una niña que se describe a sí misma como un "hada del mundo de los sueños": No le toma mucho tiempo a Kouhei darse cuenta de la adicción terminal a metanfetaminas que sufre Nekoko, absorta en su propio mundo imaginario, fabricado para poder escapar de una vida que se le hace intolerable. Tenemos pues, depresión, autoestima y drogadicción.



Como ejercicio narrativo, podemos considerar a Yume..., un intento de llegar a la novela incompleta a partir de la novela completa, entendida como la elección consciente. Quiero decir, demostrar la carencia de una solución completa, el que elegir una ruta siempre aborta otras, y no necesariamente para "mejor". Sería estúpido discutir aquí la naturaleza de lo "mejor" y lo "peor", pero saber que al escoger una ruta condenas a las otras dos protagonistas a destinos trágicos, dice mucho de la percepción del autor sobre lo que es orientar nuestra ayuda, o aquellas cosas que escapan a nuestro poder de decisión; saber que Nekoko acabará vendiendo su cuerpo por más drogas, Aeka asesine a su familia y compañeros del colegio o Mizuki acabe con su vida desde el techo de un edificio en otra ciudad, es simplemente innovador, en el campo de las novelas visuales. Vienen a la mente los ejercicios de novelas en partes, los libros de make-your-own-adventure, pero Romeo Tanaka [quien actualmente colabora en la popular serie Infinity de Takumi Nakazawa] consigue adaptar adecuadamente las técnicas narrativas modernas a un mercado infestado por opciones de autotexto y pornografía de mala calidad. Tanaka logra una trama elaborada, con ligeros guiños y referencias a otras obras maestras del rubro, como Narcissu o Ever17. Tanaka nos muestra que "hacer algo", siempre involucra el "no hacer otras cosas". Este miedo a perder oportunidades resulta increíblemente conveniente para la novela visual: La posibilidad de empezar de cero y hacer las cosas 'bien' o por lo menos que sea más adecuado para cada jugador, es increíblemente satisfactorio.


Qué queda por decir? Cualquier novela visual en proceso debe de reconocer ciertas pautas. Felizmente, Tanaka se zurra en estas y ha creado un producto hermoso. Aunque aún lamento la muerte de Nekoko y la continuación de la violencia con Aeka, Yume Miru Kusuri: Una droga que te permite soñar no es sólo lo que promete a simple vista, aventura de caminos múltiples; es un fantástico ejercicio en narrativa nolineal, y una crítica ligera a la continuidad en la ficción. Una vez has seguido el sendero de Mizuki, es memorable el encuentro con Nekoko. Con las partes que quedan de ella, se entiende.


jueves, febrero 26, 2009

Instrucciones para olvidar a alguien - Si Julio Cortázar escribiera este blog? [If 1]














Una lamentable excusa para escribir algo que sé muy bien es lo más cerca que puedo estar de ser Bryce. O sea, plagiar sin moral ni vergüenza :D

Instrucciones para olvidar a alguien.

Más a menudo de lo que quisiéramos, nos vemos en la necesidad de olvidar a alguien. Sea por error del corazón, error de la memoria o error 401, alguien se merece desaparecer en partes de nosotros mismos, departir si se quiere, bien dicen que partir es morir un poco. Olvidar se realiza gradualmente, si se hace radialmente se incurriría en controversia, uno no puede ir del centro hacia fuera del olvido, sino precisamente lo contrario. Se comenzará por la identificación minuciosa de las razones de ese recuerdo impertinente, pedacito de hormiga que un día descubrimos acechante en la leche tibia de la mañana, y zas, no hay quien te quite la impresión todo el día, imagine nada más si fueran dos hormigas, catástrofe total.

Ese recuerdo se puede clasificar muy fácilmente, como puede verse. ¿Acaso pensar en esa persona viene acompañado inmediatamente del sonido de su voz? Pues, no entre en desesperación, pues si sigue las indicaciones al pie de la letra ahora mismo debe de tener ese timbre de voz resonando en la cabeza, melodía entrañable y recuerdo asociado, susurros en los oídos a baja voz diciendo "Te amo.". Una vez determinado para el escritor y el lector que los recuerdos vienen completos, voces, rostros, recuerdos de la piel al tocarse, ese aroma suyo y finalmente, el sabor de su sudor, tan amargo. Pero nos vamos desviando del tema; el punto aquí es identificar en qué categoría se encuentra el recuerdo a extirpar. Si, como tantos individuos sueltos, no consigue clasificar dicho olvidable, continúe leyendo.

Asumiremos el caso más probable, los recuerdos traen cola. Como olvidar su voz... olvidar su aroma. Las canciones que atraen más dudas acerca de la posibilidad de olvidar son por entero no recomendadas, se alienta al lector a mantenerse a prudente distancia de éstas [Calamaro, De Vita, y la mismísima Raquel Olmedo son algunos ejemplos]. Cada estímulo viene regido por una muestra de lo que, precisamente se busca evitar. Resulta entonces lógico concluir que la mejor manera de olvidar es ir por cada etapa de éste.

Se empezará con la imagen de aquella persona, en esas ropas precisamente para ella, en medio quizás de una tarde lluviosa... la idea es no exacerbar demasiado el recuerdo, removiendo de a pocos la lluvia, los ojos, la ropa... [en este orden o-O]. Los otros recuerdos visuales seguirán el mismo camino. Las sonrisas que puedes hacer desaparecer al conjurar la broma [nuevamente en este orden], y la sutileza de sus ojos, muestra más patente de alegría que ese confuso combinado de calcio, carne y metal que es su boca, pueden olvidarse a fuerza de mirar otras imágenes, más capaces de imprimirse encima del recuerdo anterior. Se recomienda el uso de videos viejos de Pataclaun y quizá un cuadro de Monet, belleza en cielos vainilla.

Su voz quizá sea algo más desafiante. Aunque la música romántica se ha dejado de lado, porque las canciones de amor que te recuerdan lo que era él, ahora sólo te dan náuseas, se debe empezar por música de fiesta, algo que pueda cubrir esa llamada incesante al pensar en él. Si su voz te recuerda algún tema reguetonero, estás jodida, pero no pierdas la fe y dale una oportunidad a algo de delicioso IDM, aunque trae el riesgo de volverte una nena electrónica. Sonríe y no tomes ninguna pastilla que te den en dichos raves.

La textura de su piel, el aroma de su cuerpo y la amargura de sus labios son quizá la parte más complicada: Es innegable la intimidad triple que traen, y como se confunden las tres cosas en la memoria, se recomienda dejarlo para el final, una vez se haya tenido éxito en los dos olvidos anteriores. Si no media ningún inconveniente, las tres tienen que irse juntas, confundidas quizás en una infusión bastante cargada de emoliente tradicional de tu ciudad. Textura, aroma y amargur pueden parecer un triste reemplazo para alguien como ella, pero llegado este punto el escritor se encuentra con muy pocas ideas. Además, nadie garantiza la presencia de las tres, siendo quizá inútil un emoliente oloroso, redundando en mayor gasto por parte del lector.

Una vez atravesados los pasos mencionados, se encontrará la lectora frente a una nueva dificultad: Quizá todo ello representa recuerdos, pero hay algo más que eso para olvidar a alguien. Aún si pudieras quitar lo anteriormente mencionado, queda un algo indefinible adentro, que no requiere vehículo tan pobre como el estímulo de los sentidos. Algo que necesitaría un nuevo idioma para poder describirlo, ni se diga olvidarlo. Y tal vez sea mejor así, sin profundizar demasiado en las cosas que en verdad recordamos de alguien. Dicho esto, podemos afirmar que resulta impráctico el intento de olvidar a alguien, siendo estas instrucciones completamente no recomendables, y mucho menos útil este manual, como regalo a quien desea olvidarte.

Biyuinfo!

- Al final se me hizo algo complicado terminar el cuento siguiendo el mismo estilo del inicio. Bueno, no soy Cortázar.
- Tengo mucha hambre y en casa sólo hay manzanas u_ú
- Eh... pues... uh, si cambio género durante el cap es porque no pude conseguir género neutro y francamente creo qe es imposible.
- Ah, sisisi, me olvidaba, Bizarre Love Triangle de New Order, cover de Frente!



Whenever I get this way, I just don't know what to say
Why can't we be ourselves like we were yesterday