Lo primero qe llama la atención en esta película es la coyuntura, lamentablemente. Qizá hubiera sido más mainstream de acá a un par de meses, cuando se pierda la onda twilight, pero justo antes de Full Moon, para no qemarse. Sí, otra-peli-de-vampiros, pero eso es lo qe menos importa en los 114 minutos qe corre. Es una película del frío. Frío en relaciones, frío en la niñez, frío en el sótano, frío en la vida, frío en una ciudad tan distinta a las nuestras.
El cuchillo que Oscar lleva durante la película es una muestra de la esencia de ésta. La ambientación se percibe de un modo muy, muy sutil, la música pop, las clases de natación, el pequeño conjunto de apartamentos parcialmente abandonado, los carros de colores sobrios: Se trata de la europa solitaria de los años Ochenta, algo a medio camino entre Good Bye Lenin y Sonnenallee; toda la onda de la ostalgie en esta nueva Europa unida. Mis referencias son alemanas, pero es solamente por culpa de Cinemax y porqe no tengo idea de qé termino usarán en Suecia para referirse a ese aprecio de un pasado propio, en tiempos sin globalización, sin inmigrantes, sin saber qé ocurre en la ciudad de al lado.
El cuchillo es doble representación de la violencia y de la seguridad. El concepto no es novedoso, pero clamar qe se refiere a una denuncia de una doble moral en una sociedad occidental es sencillamente ingenuo. Este muchacho de doce años qiere ganar seguridad en el cuchillo, practicando esa violencia, inflingida diariamente en él. Es victimizado con la representación del qejido de un puerco: Repite esta misma idea de violencia ["Chilla, puerqito, chilla", escuchamos en sus labios], para poder pasar de víctima a victimario. No tiene ni idea de qé terrible puede ser actuar de victimario.
Paralelamente, asistimos a los actos de un asesino. La mise-en-scène es maravillosa: El invierno ralentiza, hace patéticos los ataqes y fuerza un punto de vista alejado de los golpes en la cabeza, los cortes en el cuello y el bidón qe se llena de sangre. El pacing es lo suficientemente lento como para qe el espectador pueda generar sus propias ideas acerca de las escenas qe ve, [Siempre es mejor lo qe se insinúa qe lo qe se dice? Who knows] aunqe la conclusión resulte ser la esperada, la vitae, la esencia, tusangrehermosayrojasóloparami.
Ella es adorable en su interpretación de Eli. Sabemos, posteriormente, qe la voz fue agregada, qe los efectos fuerzan perspectiva y qe incluso se le cambia el rostro a la joven Lina Leandersson, pero eso no importa ni desmerece su desempeño. Palidez mortuoria, ligereza en las acciones, completo sentimiento de alienación, de ser parte de algo fuera de esto y a la vez qerer integrarse. Claro qe todo ello es un pretender, un make-believe del más estúpido, pero el sentimiento despertado es maravilloso. Eli enamora, y enamora bien. No me extenderé en el efecto personal en cada uno.
Aqí es donde nuevamente brilla el trabajo realizado por el director, el guionista, y el equipo en general: Cero bombardeo de efectos, cero muestras de ultraviolencia, cero corazones flotando en el aire al son de una canción romántica de Regina Spektor. Ciertamente un llamado a la idea de la película de vampiros: La danza lenta de seducción, el hecho de ser un outcast, un alien, un intruso aqí, y la atracción qe sentimos por esta persona. Stoker popularizó un estilo de ver al vampir como un monstruo; pero un monstruo por no entender y no ser entendido. Noto el influjo de Perrault en el best-seller este.
Para concluir, sin arruinar nada, y clamando para qe torrenteen de una vez la peli, es un buen producto, pero míralo cuando no tengas sueño. Distinto a lo qe ves normalmente, adicto al cine surcoreano, nerd japanófilo, o simple burro de Planet y canchita a 5,50. Deja entrar al correcto.
Aunqe Tana no tenga ni idea, es en gran medida su culpa que yo haya bebido esta película. Sería el año 2006 y no se me ocurría mejor cosa en esa época que leer y traducir manga shojo a montones, cuando me crucé con una de las obras maestras de nuestro tiempo: Paradise Kiss de Yazawa Ai [2000-2004]. No me extenderé mucho en las cosas que me gustaron del manga, tal vez la mención algo idiota del Arashi Nagase así todo retruPunX y la personalidad de Yukari. La edición que yo leía había sido solamente escaneada: La traducción era de una editorial argentina, IVREA. El editor había decidido hacer reseñas de las influencias de Yazawa, cuando me choqué con una peli qe me parecía haber visto antes: Velvet Goldmine, especie de biopic de Bowie y de Iggy Pop. El editor mencionaba: "Fuerte impresión en Ai Yazawa [sic], que marcó severamente el personaje de Jouji, a medida de Brian Slade." Alguna vez la estudiante de derecho me dijo que ciertos manerismos míos le recordaban a Jouji así que decidí conocer un poco más del tema.
En esa época, Haynes estaba concentrado en una de esas películas que toman diez años en concebirse, siete años en filmarse, y todo el futuro para ser consideradas perfectas. Seguí de una manera enfermiza el desarrollo de ésta. Comienza luego del fracaso de ventas de Velvet Goldmine, episodios depresivos para Todd. Lo estándar en esta vida, marcada por objetivos que acaban siempre dándote un coletazo en la cara, lastimándote. Mucho tiempo él consideró que Velvet sería su obra maestra, aquella por la cual sería recordado; el error de Todd es simple, visto en perspectiva: Planear tu obra maestra es lo peor que puedes hacer; no está en nosotros saber cuando algo que hicimos será una obra maestra, sólo hacer lo mejor que se pueda, aquello que se pueda tener el placer de llamar hijos nuestros. El caso de Björk con It's, oh, so quiet es ejemplar.
La energía tras la película es el propio Dylan, o mejor dicho, la idea que tiene Todd de él. "Encontré el rechazo de Dylan de ser etiquetado como un solo ser en una sola voz como la clave de su libertad. Y de algún modo, Dylan escapó a este proceso de quedarse congelado siendo una persona." La idea no es nueva, ni mucho menos revolucionaria; tantos nenitos y nenitas, en busca de su originalidad, han clamado muchas veces "Soy único, soy tantas personas a la vez, desde muy chico he tenido la impresión de ser uno y varios al mismo tiempo", pero, siendo realistas, uno no puede tragarse la idea de que el Renato de las 6:15 sea diferente al Renato de las 6:16, como menciona Zampanò, no importa de qué ángulo lo veas, la carne es incapaz de mostrarte esa originalidad e inherente capacidad multifacética. Simplemente no se puede. Por otro lado, el biopic estándar no convence a Haynes. "Una película biográfica está siempre tejiendo estos momentos tan conocidos con estos momentos de los que no sabemos. Ray Charles en el piano, Ray Charles en casa. La vida es más que eso." Si se puede añadir algo a su afirmación, considero La vida de Fray Jose Mojica, de actor y de sacerdote. Édith Piaf, en un accidente de auto y luego en la soledad de la ancianidad. En verdad, la vida es más que eso. Haynes continúa: "Dylan creó una nueva identidad en cada paso de ese camino a crear una nueva identidad." Fue el momento para Todd; I'm not there había sido concebida.
"Si un filme existiera, en la que la amplitud y el flujo de una vida creativa pudieran ser experimentados, un filme que pudiera abrirse, a diferencia de consolidar lo que creemos saber al entrar a la sala de cine, jamás podría estar en el arco de la narrativa maestra. La estructura de tal filme tendría que ser fragmentada, con numerosas aperturas y multitud de voces, con su estrategia principal siendo la refracción, no la condensación. Imagina un filme astillado en siete rostros diferentes -viejos, jóvenes, mujeres, niños- cada uno concebido como espacios de una sola vida."
Esta chispa creativa de Haynes es ambiciosa. Podemos remontarnos quizá al Rashomon de Kurosawa, aunque quizás en un nivel puramente descriptivo. Mientras que Akira pone los cuatro puntos de vista de un sólo suceso, Todd plantea los varios sucesos en un punto de vista particular para cada uno. Quizás Identity, de James Mangol, pero la comparación es más sutil de lo que se podría creer a primera vista.
Mucho se ha dicho de la actuación de Cate Blanchett en esta película. A pesar de lo mucho que admiro a Blanchett, el Dylan que más me interesó fue el de Heath Ledger: Un Dylan realizado, ebrio de fama, ebrio de felicidad. Gainsbourg es perfecta en ese rol de intrusa, intrusa a la que te acercas, intrusa que se te acerca, intrusa que te presenta la felicidad o algo que si no es felicidad seguramente se le parece; intrusa de la que finalmente te separas, pues tal es la lógica consecuencia de relaciones como ésta, relaciones en general. Ledger bien puede ser tomado como el peor Dylan: Misógino, mujeriego, ebrio, mentiroso, absorbido por sí mismo. Yo no creo en redenciones, al menos no como la que se muestra en la película, el divorcio amistoso, la separación bien entendida, los hijos en tenencia compartida. Ledger se enamora, Ledger se realiza, Ledger es cruel, Ledger sufre por su estupidez, Ledger finalmente encuentra la tranquila paz de saberse un éxito completo por un lado, un fracaso total por el otro. Ledger tiene cierto aire a Lorena.
Cerca del final, cuando Richard Gere [el Dylan otoñal] está mencionando "si te dicen que te veas a ti mismo; no les hagas caso", se encuentra con Marcus Carl Franklin [el primer Dylan]. En este breve encuentro, una suerte de guiño para la audiencia, veo yo la conexión con Identity.
Veo también un argumento, que puede considerarse como influencia total de la película. Haynes nos muestra siete rostros de Dylan, siete momentos diferentes, cruzándose en el tiempo, más no en el espacio, salvo por un breve momento, en las últimas escenas, y sólo entre dos personajes. Yo propongo, sabiendo que todos nos despertamos siendo alguien y nos vamos a dormir siendo otro, el irreal encuentro de cinco personas, con rostros diferentes, pero que sean todas el mismo, único sujeto. Que tengan encuentros entre sí, historias románticas, historias estúpidas, salidas al cine, paseos de medianoche por la avenida Ejército, que se peleen y formen amistades duraderas, que se emborrachen en la plaza de Armas, en una discoteca de la Dolores, que salgan de viaje a otras ciudades, escapando [pero ésto no lo saben, y es más literal que metafórico] de sí mismos.
Biyuinfo! - Es un desdoblamiento curioso, cambiar la sucesión de uno en el tiempo, por la superposición de cinco en el espacio. Quizás ese fue mi propósito, al escribir algunas historias. Quizás no sólo ese.
Y cuando me subí al bus, amor, sentí, Sandra emprende un nuevo viaje, más incierto que los anteriores. Siempre que tomaba un bus yo sentía esa frase en mi cabeza, un millón de gracias al Pistero Rufino y al frenólogo escocés. Me los imaginaba a veces, sabes? Jaja. Golpeándose en medio de la arena del norte de Bahía, desolación completa, y la carretera durante esa noche ayudaba en esa idea. Pero tendría que explicarte un poco lo que pasó antes. El 14 le colgué el teléfono a Antón [él no entendió, y seguro ni se dio cuenta] y decidí salir a caminar un poco, sola. Es decir, cuáles eran mis alternativas? Podía elegir sentirme mal, claro, pero el secreto estaba en esa frase: Significaba que también podía elegir sentirme bien. Intenté convencerme del placer de la elección, pastillas de viagra para una elección saludable, elección de monumentos a los miles de mártires de nuestra historia republicana, y eso, mi cabeza divagando, esquivando el tema. No tenía cigarrillos y era lo menos literario posible, amén de mis pantalones pitillo y mi vincha fresaza, así que me metí a la primera tienda que encontré en la Ejército, una botillería asquerosa como pocas, y no imaginarías mi sorpresa al encontrarme a Lorena ahí. Sí, ahí, pobre niñita, la primera vez que lo hacía, me imagino, haciendo su colita con una cara de idiota sorprendente, tenía una bolsa en su mano izquierda... si yo fuera un poquito más inteligente habría salido disparada sin mirar atrás, pero no, siempre he sido la misma estúpida, así que solté un "Holas Lore... qué haces por aquí?". Ten en cuenta la situación, eran las dos de la mañana, noche cerrada. Sólo yo ando por ahí a esa hora, claro, por el pan, siempre.
Y mejor hubiera sido si no decía ni jota, definitivamente, pero cómo darme cuenta entonces. Lore estaba histérica, te lo juro, sus palabras eran algo así como "Maldita cerda asquerosa, mentirosa, yo defendiendo nuestra amistad a capa y espada y vas y..." y yo estaba toda "Dios mío, la historia se repite como nunca, esta cojuda se ve i-g-u-a-l-i-t-a a mi madre puteándome". No podía ni empezar a decirle mis excusas. No podía ni empezar a verla de otro modo, porque seguramente yo elegiría sentirme mal y ahí el acabose, no pienso volver a eso. Nunca, nunca, amor, me entiendes, nunca, nunca. Me largué antes de que pudiera siquiera ver los Hamilton o ella continuar con sus shopping madrugador, creo que me lanzó algo porque sonó como un vidrio roto o algo por ahí a mis espaldas. Corrí más rápido, no miré para atrás.
Después de todo esta es mi ciudad, no? Nada que temer, no te preocupes, salir a esa hora no tiene nada, lo peor que puede pasarte es acabar en una comisaría y entre eso y la vida en casa, bueno, ya se ve que tanta diferencia no existe. Entonces, cuando estaba recuperando el aliento, me dije "Sandra, ahora es cuando. Ahora es cuando." Y el ahora, eso es un asunto que se lo puedes encajar a Antón sin demasiado lío, ya verás con qué te sale, el pasado y el futuro no existen y blablablabla, se me ocurre que perdí feo cuando se me ocurrió regalarle ese libro de Chesterton cuando éramos más mocosos, pero en fin, de eso no quieres que te cuente, no? Jajaja. Al tema, sí. Luego de la escenita con Lore me imaginé que ya el maricón de su novio le habría dicho todo, así que muy complicado no era ver el resto de la figura. Y, obvio, la idiota va y decide emborracharse y seguro fingir otro intento de suicidio, me dan no sé qué, le dije varias veces "Para cuando el flequillo tapando tus ojos ah? Porque los cortes en la muñeca ya son suficientes para pasar por emo..." "Vete a la mierda". Le encanta decirme que me fuera por ahí, visitara su casa y cosas así.
En todo caso, no era mi problema. No más, al menos... Pero quién te quita esa sensación de error, de equivocación completa, parece que todo este verano lo pasamos como estúpidos, en nuestros pequeños e idiotas juegos, y llegar a considerarse... no sé, a veces pienso que actúo como actúo sólo porque prefiero eso a darme cuenta que ya tengo 20 años y no he hecho nada con mi vida. Coloqué mi emepecero en shuffle [así mismo ipod] y empecé a cantar una de los New York Dolls, apenas me enteré que venían a Perú [aunque sólo a Lima, lástima, y encima de teloneros de los bififtitus, dios] me bajé la discografía completa, sí pues, soy chiqipunk y a mucha honra. Empecé a cantar Personality Crisis y en lo mejor del coro se me ocurre esta idea: Por qué no? Meses y meses de planeamiento y finalmente, por qué no? Ya estaba determinada desde hace semanas. Quiero que comprendas bien; partir es una de mis ideas favoritas desde hace mucho.
Lo vital sería conseguir el dinero, amor, porque hay ciertas distancias que, en fin, son más inciertas que distantes. No tenía idea de cuánto costaría. Otra vez tomé mis TaxiVans [siempre llevándome a todo lado] y derecho a joder a Javier, aunque no estaba seguro de si ya había llegado. Pésima elección, seguía en Lima en medio febrero, pero mira que hay gente idiota. El emepecero estaba full a wanderlust y me imaginé que nunca tanto, peacefully without you. La vieja loca qe pone New Age los domingos en JR con tantos cantos misteriosos de fondo y todo eso me recuerda un poco a Björk... pero yo que sé de esa música. Se me ocurrió que la casa de Antón era EL lugar. Fui.
Naturalmente se hizo el loco. Le conté todo, de pe a pa, y él era igualito a ese tipo del Navidson Record, el hermano gemelo, tirando libros o grabando películas, siempre evitando las palabras correctas, guardando secretos porque sí o porque no. Me intentó disuadir de mil formas, y al final me dio el dinero justo para un viaje de ida y vuelta. "Para garantizar que vuelves en dos días" según él. Me reí un poco, mientras el añadía “Vas a ir con esa ropa?” Y yo “No pienso viajar desnuda, monse, y las cosas se hacen cuando se deben hacer”. Yo creo al cien por ciento en esa frase, pero seguro él no entendió. Nunca entiende, pero que intenta, intenta. Las cosas se hacen cuando se deben hacer, déjame repetirlo.
Permíteme hacer lo que quiera de mi relato. Una puede fallar en mencionar las cosas importantes [mis historias y mis bocetos se quedan en mi libreta casi todo el tiempo, junto a un clip viejo y un botón sin adjetivo] pero en lo que no puedo fallar es en ese sentimiento de liberación que suele acompañar esos actos que tienen significado y que presentimos un poco más… más fuera de una misma, acercándonos a cierta idea que queremos tener de nosotros. Seguro no me captas. Abrázame un poco más fuerte, en lo que te voy contando. Queremos ser cierta idea que tenemos de nosotros, pero casi siempre acabamos siendo la idea que otros tienen de Sandra, sí? No quiero ser eso. Quiero ser todo lo que siento que puedo ser.
Estar en el bus, dormir y despertar en una ciudad completamente ajena. Despertar tan cerca del mar y llamarte y decirte estoy aquí y escuchar tu voz ligeramente sorprendida e intrigada y presentir que la felicidad si no es eso, por lo menos debe parecerse un poco, salir contigo a dar vueltas por esas calles perdidas del centro a la vez que se cuenta una historia, una historia que acaso empieza con “Y cuando me subí al bus, amor…”, y oírte reír un poco, inquieto, dudando de las circunstancias, imaginándote como un capítulo o algo menos en mi vida, unas líneas o renglones; pero no es así. Te juro que no es así.
Supongo que comprendes un poco, ahora, jajaja. Sí, un poco estúpida hacia el final, hmmm, no sé si romántica sea la palabra. Fue un verano asqueroso, francamente. Ah, no te conté, la intermedia, te dije que Javier aún no va a Arequipa, no? Fui a su casa en Lima en lo que salía el otro carro a ver si podía darme algo de dinero y me dijeron que estaba hace un mes en Arequipa. Le dije a su mamá que no, que no estaba. “Qué raro” me dijo. No sé, me parece un poco curioso, a ti no? Antón me contó que estaba jugando en su casa el otro día, el catorce... Bah, seguro se hizo negar cuando fui el otro día, ese idiota se pasa. Oye, mira, ya está atardeciendo, el agua tragándose la bola roja. Olvidémonos un poco de todos ellos, déjame caer en ese olvido que eres algo tú y en ese olvido que puedo ser algo yo.
No, no era mi problema. No más, al menos. Abrázame un poco más.
Biyuinfo! - Me he tardado porque no encontraba la manera de acabarlo. Es un fin... o algo así, jaja. - En verdad, me parecía muy confuso el asunto al principio... o sea, qué motivo tendría Lorena para... qué motivo tan idiota. - Créditos de la foto a elnoos en flickr. - Like A Rolling Stone! Ain't it hard when you discover that He really wasn't where it's at After he took from you everything he could steal.
Pero luego de evitar hábilmente el tema del medicamento de Javier, Pablo decide emborracharse y hablar lo que tanto tiempo viene lastimándolo. Las bandas siguen tocando en ese bar en la avenida Dolores frente al vocalista que está cansado de venir cada sábado al lado del bajista pensando en los exámenes del lunes delante del vendedor de discos que le ha dado una unidad al tipo que vino con la chica y que ahora le empieza a hablar estupideces de Joy Division y una banda Nuá. Pablo empieza a hablar.
- Por las wevas. Mira, las mujeres son... - Son...? - Bah, seres estúpidos. Estúpidos, Javi. No saben lo que quieren, no quieren lo que deben, no deben lo que saben. Deja ese vaso un segundo. - No entiendo nada de nada. Y eso que estamos a la mitad de la jarra, a estas alturas yo ya debería andar iluminado, ah. - Toma por ejemplo a esa parejita de ahí adelante. La música difícilmente le permitiría a ella escuchar algo, pero de todos modos.. - No son los mismos que hablaban de entrar gratis, Pablín? - Ah, o sea que encima borrachos. Whatever. - Qué onda contigo y Lorena ah? Recién llegué ayer, qué pasó? - Bah. Nada del otro mundo. Una mujer es, por condición natural, una perra. Una perra completa. O sea, mira, pongámonos serios, quieres? Y dejar de dar tantas vueltas, asentar un poco la realidad, cuadrar la silla en su sitio. Antón siempre me jode el día con eso de "eres un idiota por hacerte amigo de los tipos que están con las personas que amas"... pero eso está en ti, no? En ellos, quiero decir. Es tu morbo enfermizo, digo, o sea, el suyo. El de ellos. Recuerdas como fue cuando acabaste con ella, no? Viniste a llorarme, me dijiste "Tienes una canción de Mar de copas? No sabes cuánto la necesito. Te envidio tanto por no tener ese pasado lleno de problemas que tengo yo con Lore". - Sí, recuerdo eso. - Nuestra imperiosa necesidad de jodernos la vida! Recuerdas esas tardes alcoholizados, esa noche que te robaron el celular? A mí no me paso nada, jajaja, estúpido. - También recuerdo eso. Luego vi al tipo que me asaltó, vive a la vuelta de la casa de Antón, alucina. - Pero bueno, basta de ejercicios mentales, pequeño saltamontes Javier. Basta ya. Este vaso que da vueltas en mis dedos, es el primero en cesar. Me entiendes? Sé que me entiendes. Sé muy bien que me entiendes. Como iba diciendo, no hay valor en el género femenino. Ninguno en lo absoluto. Las ideas de Schopenhauer, comprendes. Misoginia. - Ajá. - Pero como yo soy medio misántropo de entrada, y además misógino, resulta que odio una vez al mundo y dos veces a las mujeres, comprendes? - Ajá. - Ponte a pensar un poco. Yo sé muy bien que te tenía ganas. Todavía. No te hablo de hace años, te hablo de hace algunos días, o meses. Y tu mentira estúpida, tú "Recién he llegado", eso no se lo cree nadie, ni Argos este perro en el estiércol. Mejor dicho, no es necesario que llegues para estar aquí, ok? - No. - Monosilábico estúpido. Estabas aquí cuando no estabas aquí. Era algo así. Cuando hablaba con ella estabas ahí, de un modo que me gustaría llamar indefinible pero en verdad es terriblemente simple. Como necesitarte en una especie de triángulo, sí? - Necesitarme... Oye, creo que quizá... - Que he tomado mucho, Javi? Vivo en una casa de hojas, eso no lo entiendes, quisiera que pasara por tu cabeza. Sé muy bien que te tenía ganas, todavía. Igualmente tú a ella, pero ella estaba conmigo y tú no estabas con nadie. Hay una carta que ella te escribió, en la navidad del año pasado... Pero creo que me estoy adelantando. - Nunca me mandó ninguna carta. - Sí, sí. Digamos que fue así. A ti no podría juzgarte, tú me lo dijiste desde hace tiempo, yo sabía eso de ti, tu debilidad, tu obsesión con ella. - No estoy obsesionado en lo absoluto. - Jaja, permíteme reírme. Una risa falsa y engañosa, artificiosa, rimosa. Sí? - De acuerdo. - A ti no podría juzgarte si algo pasaba. Era ella la que estaría en falta! Para qué mierda iba a tu casa? Para qué mierda se dúa contigo. Me entiendes? - Es la décima vez que quieres cerciorarte de que entiendo lo que me dices. Sabes, mi doctor dice que cuando una persona... - Blah, blah, blah. Mientes de nuevo. No hay tal cosa como un doctor, jamás estuviste en una institución, mucho menos internado. Ese es tu problema, esa maldita manía de huirle a la verdad, Javi. Deberías aclarar un poco las cosas con ella, contigo, conmigo, seguir mi línea de pensamiento por ahora, por estos momentos. Por este trago aquí delante. - Ok. Que sea lo que se te antoje. Imagínate que soy lo que sea que creas. - No, señor Javier J, eso de convertir a la gente en lo que se te antoje es lo que te gusta hacer a ti. Además, no tienes que aclarar que no pasó nada, para ti no pasó nada pero para mí sí. Al menos no de la manera que a ti se te ocurre que van las cosas. Hubiera sido mejor quizás si hacías algo, si no te quedabas en tu mariconada estándar. Aunque yo contaba con eso. Contaba con que eres un completo cobarde. - Es mi culpa entonces...? Ni siquiera hay algo que culpar. En verdad no te sigo. Qué quieres decirme? - No. Toda la culpa es de ella. De ella, de ella. Nunca lo olvidaré. Podré perdonarla, pero no olvidaré nada. Completamente perra. No te conté de las veces que le puso los cuernos a alguien? No te conté de las fotos que vi en su correo electrónico, apenas me dio su contraseña? Por qué es tan estúpida... por qué, si yo la amo. Por eso hice lo que hice. - Hiciste lo que hiciste? - Puede parecerte una revelación. Puedes pretender no saber nada, fingir que estás ebrio, como siempre lo haces. Yo sé muy bien que vives pretendiendo ser la sombra de alguien más. Yo lo sé. - Sí, ajá. La sombra de alguien más. A qué te referías con "Hice lo que hice?" - No nos adelantemos. Cuando uno está ebrio no puede evitar la repetición de sí mismo, jajaja. Imagina que te hubieras acostado con ella. Imagínate. Imagina que hubieras tenido las bolas para hacerlo, luego de que te dije tantas veces que no te juzgaría por ello, que te dije que debías hacerlo para superar de una vez tu obsesión, que incluso sería mejor porque yo ya tendría algo con qué tenerla retenida. Acuérdate de tantos momentos incómodos los tres juntos en una habitación, en una calle, en una ciudad. Seguramente conociendo la nula autoestima que tiene, ella te hubiera pedido que lo mantengas en secreto, y luego me lo contaría, al cabo de unos meses, llorando. O quizá tú, llorando también. - Sí. - No te das cuenta? Algo con qué tenerla a raya. Así me dijo una vez un pata, que vive feliz con su enamorada desde hace años. Y sabes por qué es feliz? Porque la tiene controlada. De vez en cuando va y se tira a alguna pobre estúpida que le tiene ganas. Su flaca también lo hace, pero el truco, EL TRUCO, está en que lo saben pero no lo saben. Comprendes, Javier? - Absoluta y definitivamente, no. Hablemos de otra cosa. Me da no sé qué esto de hablar de una ex mutua, y cosas así. - Las cuentas nunca te van a salir. Le mandé una rosa. Le mandé poemas, y te preguntas? Lo hizo cuando todavía había algo entre nosotros, cuando había problemas entre nosotros o lo hizo después? Pero eliges olvidar todo eso. Eliges sencillamente ignorar toda la evidencia, ignorar lo que te dicen otros, ignorar las recomendaciones de tu propia familia, que te dice: Esa mujer es una perra. Pero tú la eliges a ella. Porque la amas. Comprendes? - No sabes nada de mi familia. No quieres saber lo que me pasó dentro de esa clínica, no quieres... - Estoy hablando de mí mismo, estúpido. Ignorar tu mejor sentido común, ignorar lo que te dicen los amigos que conoces de años, ignorar las muestras más claras de que, sencillamente, nunca serás suficiente para ella, saber que está contigo esperando estar con alguien más. Ignorarlos absolutamente. No sabes cuanto te odié mientras hipócritamente te consolaba por la pérdida de esa mujer, mientras estaba tirando con ella. Me entiendes? Comprendes? - En serio, has tomado lo suficiente. Déjalo ahí. Hablemos de algo más, dime si Antón consiguió trabajo nuevo, dime si... - No, no. Es la historia de siempre con ustedes dos. Siempre cambiando el tema de conversación. Nunca aclaran nada, ustedes dos. Estúpidos. Misoginia. Misojavinia. Jajaja. Ahora, yo ya elegí otra cosa. Eventualmente te la diré, falta tiempo. Pero... y tú qué eliges?
Caminaron un poco por la Dolores a las 3 de la mañana, cruzándose con grupos de idiotas en todos lados, a izquierda y derecha. Javi dijo "Busquemos a los tipos de la San Francisco, a ver si todavía hay alguito". Pablo caminaba cabizbajo, limpiándose de tanto en tanto las lágrimas.
- Y bueno, tuvimos suerte, fuma esto. Te hará mejor, Pablín. - No, ya no hay nada que lo pueda hacer mejor. No tienes idea de como es esto. - Creéme, sí tengo idea de cómo es esto. - Y así la tuvieras, no estás en mi pellejo. No sabes lo que es hacer lo que hice. No sé que será del día de mañana, no sé que será de mí, o qué será de ella. - Por Lorena ya no te preocupes. Supongo que estará cortándose las muñecas o soplándose pastillas, siempre fue un poco así con ella. - No es de ella de la que hablo. Déjame en mi casa. Harás eso por tu mejor amigo, no, Javier? - Sí, sí, vamos a tu casa. Vámonos a la mierda. Irse a todas partes. Irse no soluciona nada, absolutamente nada de nada, y me tardé años para darme cuenta. - Qué asco. - Podrás entrar no? Buenas noches, imbécil. Supongo que tuviste un feliz catorce. - Y eso que no te he contado lo que hice ese día. Buenas noches, Javier. Cuídate.
Biyuinfo! - Y eso que no te contó lo que hizo ese día, Javi. - Aunque habría que considerar... jaja. - Sólo una historia más para acabar con esta mierda de San Valentín. O algo que se le parece. - Ride on Shooting Star!!!!!!
Una oración con mucho amor. Como el que te tuve alguna vez. [Javier]
You push me up to the State of Emergency [Is where I want to be] [Antón]
Biyuinfo!
- Lo que pasa es que ando bloqueado por hoy :D - Pero unos videos nunca hacen daño... no? - Maldito sea youtube por bloquear la música de la china loca. - Wolas de nuevo, Topin!
Como cualquiera que se esconde y pierde su caminar, un ser anónimo que se confunde buscando una razón. Sueño despierto, invento y cuento historias de soledad. Así perdido sigo, pero nunca dejo de soñar en alcanzar alguna vez mi libertad.
“Por qué?” “Porque sí. Tengo derecho a preguntar. Tu carta es muy ambigua.”
Estoy atrapado en una espiral cuando el sosiego cunde en mi habitación. Dime que te volveré a ver. ¿A dónde voy a ir? Terminaré sin ti. Tan solo, sin ti. Es un oscuro camino. Se me va el alma cuando llega el alba. No dejes que nos separe la muerte.
“Es tan triste. Todo está explicado ahí.” “Todo, dices?” “Dime que te volveré a ver.” “Seguiremos siendo amigos.” “¿Y qué hay de todo lo que te he dicho?”
Stop. Play.
Escarbo en mi piel buscando en el ayer. No encuentro el despertar. Algo no está bien, tu aroma me dejó. Siento, las raíces, el esfuerzo, un resplandor en la conciencia… Eternamente en ti, soñando sin dormir. Libera el candor en tu ingenuidad de Abril.
“Y eso fue lo que me dijo.” “Una lástima, Javi, estás bien?” “Sí, claro, todo anda bien, no hay problema.” “Pero ahora son amigos.” “Claro. Puede decirse que nuestra relación ahora es mejor, no?” “Ingenuo. Claro, supongo que es mejor.”
Stop. Una jarra de ron siendo servida en un bar en la avenida Dolores en una noche al lado de un cantante de rock en medio de dos guitarristas frente a una multitud sonriente al escenario detrás de los baños debajo de la gente que escucha las cosas en la Discoteca La Roca mientras una chica le dice a un tipo “Pudimos entrar sin pagar.” El tipo aparentemente está ebrio mirando al aire mandando un mensaje de texto al frente de su jarra de ron sobre la mesa al lado de la silla sobre la cual la chica dejó una cartera que suena probablemente por un celular adentro porque llevar perros en la cartera no creo a estas horas de la noche y que él no tocará porque es un muchacho de principios y además el mensaje de texto parece largo cuando suena el celular y decide apagarlo pero como pudo ver eso Javier desde tan lejos. Javier y Pablo están conversando, un poco apartados del escenario, con un par de vasos en la mesa. Javier empieza a contar un par de cosas que pasaron hace algunos días, o hace algunos meses, o hace algunas horas.
Era como si fuera siempre de noche para mí, Pablito, en esos días de febrero. La casa se me hacía triste, el día se me hacía triste, y no podía sino lamentar el destino de Javier, así, pensando en tercera persona. Suele decirse, cuando uno está cerca de romper los límites, que cada día se parece al anterior. En mi caso, cada minuto era idéntico al que acababa de sentir. Conocía que una de mis debilidades podía darse por… acabada? Abortada? Cuánto tiempo creyendo que somos seres únicos y eternos, para encontrarnos de esa manera con nosotros mismos, humanos y carne al fin. Carne pútrida, carne con deseos, con sus propias fallas y fracasos pero también… También de lo otro, uno nunca sabe.
La primera noche posterior a la carta dormí. Dormí muy bien. Al día siguiente al despertar, la lógica interrogante apareció. De verdad no me importa nada?
El día fue como debía ser un martes. Invisible, irrecordable, sólo-otro-día en ese calendario que marcaba, esperando volver a Arequipa de una buena y jodida vez. Es sólo cuando recordamos un pecado que sentimos culpa, pensé de repente. Pero de qué pecado puedo yo sentirme mal? Intenté calmarme. Las memorias fluyeron a través de Javier, para golpearlo paso a paso.
- No vienes a comer? - No. - Pero en todo el día no has probado bocado… - He dicho que no!
No fue como pude haberte contado después, Pablito, que toda la semana estuve como la idiota de Lore [jajaja], cortándose el cuerpo y llorando por sus estupideces estándar, que el sol no sale para mí y esa clase de huevadas. No, nunca tanto, pero de todos modos algo así quedaba, no crees? Algo medio gris al fondo de un vaso [se puso el vaso en los ojos mientras decía esto], medio podrido al fondo, la sensación de estar cagándola, yo sé que tú me comprendes, y finalmente mi familia tuvo que actuar. Fue mucho peor.
Aquella noche salimos al dermatólogo, a ver como era el asunto del tratamiento y si al final podría dejar de usar esa cosa en el rostro, esa crema que conoces. Subí al carro y estaban mi mamá y mi tía. Las calles vacías o llenas, pasaron. Como la ruta era nueva, yo dije:
- Dónde se ha mudado el doctor? - Por Lince.
No estaban yendo a Lince. Yo lo sabía muy bien, pero te juro que no me dio miedo, que estúpido se puede ser a veces, o que poco sé yo del mundo, pero se me ocurrió pensar que me estaban secuestrando, me parecía graciosa la idea, mi familia secuestrándome. Medité sobre los posibles futuros, yo, Pablito, yo, tan confiado en las infinitas posibilidades de la vida, que vamos desechando y comiendo a cada segundo. El futuro más probable era el más obvio. “Seguro me llevan a un instituto mental para tratarme”. Y me reí. Cuando mamá me apretó fuerte después de mi risa, ahí fue, Pablín, ahí me asusté en serio. No estaba sentado cerca de la ventana, así que no podía hacer nada para escaparme. Te juro que quería escaparme. Al bajar, quizás…
Cuando el carro entró en el estacionamiento privado, supe que la fuga no podía ocurrir. No, no tengo idea de dónde sería, parecía cerca de la Richi, pero tú sabes que yo no paro por ahí, está tanta gente que me cae mal. Me desesperé aún más.
- Esto no es Lince, mamá. - No, sí lo es. Cálmate, Javi, todo va a estar bien a partir de ahora.
Intenté abrir el seguro de la puerta y no puede alcanzarlo. Imagínate, pues, me alucinaba un Schwarzenegger cualquiera. Mamá bajó rápido, por su lado, y dos tipos gigantescos, te juro, gigantescos, me cogieron de repente de los brazos. Ella dijo algo así como “No lo lastimen demasiado” y yo empecé a gritar “Mamá! Mamá!” Comprendes? No te da risa, no? Imaginaba que te daría un poco de risa, Pablito, pero tu cara lo dice todo. Ya, ya, hablemos de otra cosa.
Lo bajaron del auto y le inyectaron algo. Pierde la voluntad, pero puede ver aún qué es lo que sucede. Camina, quizás, pero no siente sus pies, La luz de los techos lo lastima; se abandona.
Frente a él, en el aire, está Sandra, sonriéndole.
- Qué está pasando? - Estás muerto, corazón.
Vomita, y siente su comida corriendo por sus labios, saliendo de sus narices, asfixiándolo, dando vueltas por su rostro e infectar sus ojos. Quiere ladear la cabeza y no puede, las correas lo sujetan firmemente. El asco lo inunda.
El reflector lo contempla desde arriba, blanco e infinito. En medio del mareo y la porquería, empieza a recordar.
“Mi familia me ha traído aquí. Saben que estoy mal, pero no se molestaron en preguntar que me aquejaba. Sabían también que yo no siento un aprecio particular por ellos, pero consideraron su obligación curarme a como dé lugar. Los odio. Los odio por lo que me hacen, los odio por ser un conjunto de puercos desalmados sin más interés que el dinero, los odio porque eventualmente yo seré como ellos.”
Un doctor entra a la habitación. La espalda tortura la mente de Javier, y sólo puede escuchar los pasos del médico, pues ya no puede ni girar la cabeza [es tal su abandono o tales las correas?]
- ¿Ya estamos mejor? –Pregunta. - … - Muy bien. Tu familia está muy preocupada por ti. Te quieren mucho. No les gusta verte tan triste y destructivo, tan fuera de ti.
“Debería seguir cuestionando lo que una persona puede o no haberme hecho? Dónde está el pecado entonces? En la persona o en mí? En ella o en mí? Quizá es un simple error de criterio, quizá no hay pecado, sólo un grupo de estúpidos que no saben lo que hacen.”
- Muy bien. - … - Me alegra que pienses así. Un joven tan simpático, con objetivos, ambiciones, y todo el futuro por delante, alguien como tú, debe estar siempre feliz.
“Es increíble lo hijo de puta que es este tipo. Cuánto le habrán pagado? En medio de mis vómitos, de estas correas, de mi asquerosidad absoluta, el maldito seguramente está sonriendo, mientras me mete esta aguja, que es otra aguja más profunda de la que él piensa. Mucho más profunda. Si es un somnífero, al menos espero que me limpien mientras duermo”. Duerme.
La luz del reflector es absolutamente todo lo que hay. Javier está encerrado en un cubo. El cubo es transparente, tan transparente que los bordes son invisibles, pero Javier sabe que el cubo está ahí, lo puede sentir. Todos bailan a su alrededor, el cubo es de cristal y es de personas. Giran, giran, dan vueltas. Identifica a muchos, pero no recuerda a ninguno. Sabe que Sandra está entre ellos, pero son tantos que seguramente la ha pasado por alto. Eso sí que da miedo.
[Cuando era niña me divertía mucho haciendo cuentos en los que los protagonistas eran mis amigos, o sea ustedes. Incluso yo era protagonista. Toma, lee… “Antón saltó del avión y cayó en el mar.”]
Antón también está danzando. Está bailando solo. Javier se acerca y lo toca, pero se esfuma. Quien se esfuma es Javier, no puede tocar a nadie. Ya no baila, camina en una calle de Arequipa que no reconoce pero recuerda. Está con una mochila y su chompa gris. Parece apurado.
Identifica a Pablo luego de seguirlo unas cuantas cuadras. Está es la Avenida Estados Unidos, y Pablo no va a otro lado sino a alguna casa que no conoce, cerca de algún grifo. Javier no recuerda este lugar, o verlo antes, esta zona no es la suya. Todo es tan real que este sitio debe serlo, siquiera de alguna manera velada a su comprensión.
Es de noche. Los arbustos verdes son como corazones rotos por la iluminación. Alguien dice “Javier”. En realidad no es tan grande la ciudad. La agrandan mi desconocimiento, la soledad, los espejos, la noche, lo vieja que es, las obras de Jorge Borges. Pablo toca la puerta y espera unos minutos. Inexplicablemente, saca una llave y entra, mientras se ríe. El ruido de sus nudillos golpeando el metal es curioso, pero más curioso es esa especie de chillido ahogado que escucha.
Despierta. El techo no ha cambiado, y las correas que lo atan tampoco. Cuánto tiempo ha pasado? Una hora, un día, un mes? No hay nadie cerca, piensa. Por qué he soñado con Pablo? Dónde estaba entrando? En verdad Javier tiene cosas algo más importantes de qué preocuparse, pero el suceso lo inquieta. Qué drogas le han metido? Nunca ha sido un observador en sus sueños, siempre era el protagonista… “Pablo?” Sabe que los sueños son otra manera de decirse cosas a uno mismo. Bah. Vil metáfora de mí, ese tipo. Falsos rostros en cuerpos equivocados. Un Jano como cualquier otro.
Y, bueno, Pablito, jódete, no te lo cuento completo, apareciste en un sueño mío, no, nada gay, jajaja. Una puerta de metal, estupideces por ahí. Cosas así. Qué voy a hacer ahora? Déjare pasar el tiempo... Hasta que las cosas se calmen, supongo. Salud.
Biyuinfo! - Reciclado de una vieja historia del año 2005. Inspirada en sucesos reales de mi mejor amigo. - Inspirada también por Tardes Frías de Verano - Campo de Almas. [Las letras al inicio en cursiva son del disco.] - Rirura. Riruha. Rirura. Riruha.
Era un pez, un ave, un alga, el agua, tranqila, estancada, flotando, volando. La llamada telefónica lo despertó y apartó muy rápidamente del sueño. Era un dragón, un ave, un algo que volaba, un cielo, un poquito de lluvia perdida. El teléfono sonó más fuerte [o era su impresión?] y se desperezó como pudo, tanteando en la mesa de noche en busca del artilugio de plástico, oh sí, diez números y cinco accesorios, sin olvidar por supuesto la pantalla de cristal que es igualita al abismo, alcanzó a pensar, porque si miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada. If you gaze long... Sonó de nuevo y no hubo tiempo de continuar la cita.
- Aló? - Holas, Antón. - Holas... sabes qué hora es? - Jajaja... eh, no. Tarde? - Dios mío, mujer. Es noche cerrada, deben ser las Tres de la Mañana o algo por ahí. - Noche cerrada? - Como si tuvieras el tiempo en tus dedos, uhmmm, cerrando la mano lo estrangulas, lo ahogas. Eso es una noche cerrada. - Podría ser un mediodía cerrado. - Un mediodía criollo! - Criollo significa cerrado? - Eso explicaría porque la comida de las picanterías siempre me cae tan mal. La música criolla que está de fondo me cierra, comprendes.
Se rieron buenamente, los dos. Cierta distancia salvada por el celular. Una especie de rito de saludo, una manera de decirse, "Sí, estoy aquí." Aunque aquí podía referirse a muchas, muchas cosas, indudablemente era aquí.
- Bueno, y a qué se debe el honor de tu voz a esta hora, ah? - Estoy aburrida y no puedo dormir. - No puedo dormir y es por una aburrida. - Jajaja, imbécil. - Cómo están tus pies? Los diez dedos completos? - Déjame ver... sí, choche, los diez completos. - Hmmm, ya que el problema no son los dedos, continuemos, tus piernas están en su sitio? - No, creo que estoy completa. Aunque me corté el pelo, eso no cuenta, no? - A ver, Sand-Rex, estás bien? No se me ocurren muchas maneras de quitarte el aburrimiento a esta hora. - Sí... bueno, más o menos.
Eso significaba, pensó Antón, que algo malo había pasado. "Más o menos", no se puede ser más obvia. Día de San Valentín de mierda.
- Qué tal tu catorce, ah? - Catorce? - Ya sabes, el catorce... - Ah, todo bien, trabajando... - Trabajando. - A varias chicas del trabajo les dieron rosas, sabes? - Sí? Rosas? Qué románticos. - Sí, le mandaron rosas a dos de las chicas de caja, a una de las de planta, y a otra de administración. - Parece un día lleno de emociones. Y tú, qué tal lo pasaste? - Más o menos. - A qué hora saliste de tu chamba? - A las diez. De ahí me fui a mi casa, y bueno, de ahí te llamé a ti. - Como pasaron San Valentín en tu casa? - Los amigos de mi hermanito jodieron todo, como de costumbre. Le encanta llegar borracho.
Él ya estaba completamente desperezado, pero aún así seguía sin entender qué diablos quería decir Sandra y no lo hacía. Le parecía como que algo... algo ahí, algo, pues. No entendía.
- Bueno, quizá como contrapeso de tu... eh, "emocionante" catorce, yo lo pasé jugando toda la tarde. - Sí? - Recontra monse. Aproveché que Javier volvió y me quedé a acampar en su casa toda la tarde y parte de la noche. Luego nos pusimos a ver videos idiotas en youtube, lo he traumado con Wendy Sulca. - Jajaja. - El más triste y nerd, yo. Toda la tarde con las portátiles, peleándonos por ver quien subía más rápido de nivel. Toda la noche, él tapándose los ojos, muerto de la risa. - Su viejo no te dijo nada, no? - Sobre qué? Ah, ya sé, no, no, para nada, ya está mejor. - Estará tomando sus pastillas. - Supongo. - Y...? - Otra vez el incómodo silencio, o algo así? - No, bueno, me parece que tú lo pasaste mejor. - Mejor, esa palabrita nadie sabe qué podrá significar. Diferente, nada más. - Diferente. Diferente en vez de mejor, Antón. - Ah? De qué hablas? - No, no me hagas caso. Son cosas que pasan. Oye... - Qué cosa? - Qué apreciarías más? Una persona que es mala pero que se esfuerza por ser buena o alguien que es buena ya desde el principio?
Antón meditó el tiempo suficiente como para saber a qué se refería.
- Creo que el impacto, la impresión que te deja una persona que cambia su manera de ser es muy fuerte. Pero indudablemente en una podrás confiar siempre, y en la otra te quedará la duda de "si fue malo antes, puede volver a serlo". Entiendes? - Sí, pero también dudaría de la que fue buena siempre. - Ah? - No me hagas caso. Son cosas que pasan. - Bueeeeeno, no entiendo. Sin embargo, parece que mi nefasto objetivo se ha cumplido. Ya tienes sueño, no? - Sí, sí, ya te dejo dormir. - No, no quise decir eso, habla nomás. - Bueno, también tengo sueño. - Nefasto objetivo cumplido. - Sí, eh... - Espera, espera, antes de irte, cómo lo digo... Mañana, bueno, o sea, hoy, domingo, hasta qué hora trabajas, Sandra? - No sé. Estoy viendo si puedo retirarme de la chamba temprano mañana. Mejor el lunes, ya? - Ah, ya, uhm, comprendo. - Duerme bien eh... Gracias por responder. - Jaja... no entiendo, pero, gracias por llamar.
Dejó el celular sobre la mesa y se puso a pensar un poco, mientras miraba el techo. Un par de horas antes ella había enviado un mensaje de texto. "Feliz Día de San Valentín eh..." Lorena le contó que también lo había recibido, o sea que se lo mandó a todo el mundo. Estaría bien ella? No lo había entendido entonces, y lo entendía menos ahora. If you gaze long into the abyss, the abyss gazes back into you. Ah, era eso. Nieztche, le pareció decirse, mientras se hundía en la inconsciencia nuevamente, pensando antes de dormir, en que el tiempo tal vez era algo que además de destrozable, además de molesto, de meterse en cada decisión que tomaba, era algo que tampoco entendería, así como no comprendía mensajes de texto torcidos, llamadas de noches cerradas, y tantos días, uno detrás de otro. Se acordó de la navidad, hace un par de meses había sido navidad, y todo el embrollo espantoso de la detención policial del año anterior aún quedaba en su recuerdo, justamente por la inconsciente de Sand-rex, bañándose a las 4 de la mañana en la pileta de la plaza. Esta navidad la pasó de viaje, Antón. O era el año nuevo? El sueño no le dejó terminar el recuerdo.
Biyuinfo!
- La foto es algo así como la ambientación previa. Algo así. - Son cosas que pasan. Con todo lo que esa palabreja signifique. - Por supuesto, esta entrada fue escrita under the influence. La influencia de Qypthone, quiero decir :D
"Apesta ser yo", repitió Lorena por décima vez en la mañana, mañana que percibía aún en su pijama, que percibía aún en San Valentín, que percibía aún en un momento equivocado, cubierta del musgo propio y las palabras que sabía no debía decir pero era eso o. Era eso o.
Pajaritos cantando, claro. Sinfonías irrepetibles, merry melodies, qe lindo qe es ese idioma, no? Saludos de ave, saludos de vuelta, creyó, y abrió la ventana y les silbó de vuelta "Váyanse con ese pico a la misma mierda." Encendió su computadora y vio la imagen familiar de las últimas semanas. Y este imbécil qe no saluda en el messenger, este imbécil qe me tiene no admitido, este imbécil qe es mi imbécil. Mi imbécil, piensa Lorena. Su imbécil, permuta una palabrita de más. Contempla las alternativas: dos botellas del más fino alcohol se codean con esa mierda del Smirknoff en la mesa. Qué hacer, qué hacer... Debí comprar ese sacacorchos, piensa. Debí sacar ese compracorchos, sapien. Debí cazar ese corchoponchos, asni. Debí ponchar a ese tipo. Debí quizás pensármelo un poco más, razona Lorena. Debí quizás llamarlo de nuevo. O a ella. No sé. Lorena cogió el celular y llamó: No hubo respuesta.
Se echa en la cama, incapaz de acomodarse bien en el rectángulo acolchado. Es uno de esos días o me parece? Estoy cojudísima hoy o me parece? Estoy con ganas de decir algo o me parece? No qiero decir nada. No puedo sentir nada. No quiero sentir nada. Apesta ser yo. Contempla varias opciones nuevamente, contempla a las botellas alineadas sobre la mesa. Recuerda el 14 de febrero. 14 de mierdrero, más bien.
Se tira en la cama y saluda a sus peluches. Se le quedan mirando un rato, antes de reírse de ella.
Oh, mierda. Mierdamierdamierdamierdamierda. Cómo concentrarse? Cómo distraer mi mente? Cómo sacar un poco de eso qe me jode por dentro, cómo ponerlo por escrito, cómo ser ese maldito alquimista de ideas, como arrebatarle las comparaciones, escupirle en el rostro mientras pisoteo sus brazos. Pisoteo, ajajajaja. En mi maldita vida dije pisoteo en el día a día. Como eso, por ejemplo. Ponle piso, piso, piso, nunca jamás pisoteo. Saca un lapicero de su escritorio y empieza a marcar su piel. Piso, piso, piso, pusi, puzzy, piso, pesi Pero qién me escribe los guiones Piza, Pizza, Pezza, Tepsa, Anepsa, Pero cómo voy a estar yo escribiendo esto Wepa, Lepa, Repa, Tronues Drepa. Es esa novela de mierda. Para qé la compré. Es ese disco de mierda, para qé lo bajé. Es este día de mierda, para qé desperte. Qién me qita este... Este... esta cosa.
Esa cosa que la ha obligado ya a leer el El Principito tres veces seguidas. Esa cosa responsable de botar tres borradores de la perfecta novela que sus hijitos no llegarán a leer, aunqe uno nunca sabe, qizá si se vuelven recicladores y por fortuna, por esa Diosa de nombre raro, encontrar entre dos trozos de carne sucios, el precioso manuscrito de mamá, triste almita que en paz des. Trozos de carne con forma humana, con suerte. Pero que más voy a hacer si no puedo hacer lo que quiero hacer. Ah, completo. Completo.
Vuelve a tumbarse en la cama y repite el viejo ejercicio. Abre su cajón secreto y saca un par de pastillas. Saca otro par. Y otro, y otro. Píldoras de la felicidad, hola. Cojudez, chau. La primera casí ni se sintió. Las demás no importaron.
Ok, aquí estoy. Estamos. Somos. Sabes que te quiero tanto pero la voz se repetía en su cabeza. Era la misma idea que venía evadiendo tantas semanas. Evadir, semanas. Colocó la almohada en su rostro y empezó a rezar para que el sueño llegara rápido. Lento, el tiempo ese, la voz de Antón cerca de sus oídos repitiendo la misma estupidez de la navidad pasada "Y el tiempo merece ser asesinado". Rápido recuento mental: Antón un día completo en la comisaría + Sandra un día completo en la resaquería. Oh, sí, oh, sí. La fecha, 23 de diciembre. Día 38 de 40, pero hay que ser estúpida, Lorena, totalmente estúpida para concebir esas cartas que sabes bien serán unwritten letters, como decía ese chiqito tuyo. Día 38 de 40. Día 94 de febrero, por dar un ejemplo práctico, no? Pero aquí es el fin, aquí es el fin, aquí es la manera correcta de acabar de una vez por todas con este San Valentín, este Holiday de mierda que ya viene durando tantísimas semanas en mi cabeza, en mi verano perpetuo, en mi endless summer Cómo es posible que joda en diez minutos lo que tardó dos años en ocurrir. Con algo de lógica, lógica que ya no quiere, podría decir, como acaba con su vida en diez segundos los que tardó 20 años en ocurrir.
Empezó a oír las voces y se preguntó si acaso se había pasado esta vez, por fin, at last, Last Caress de Misfits. Venían del baño, risitas débiles, la risa del que le contaron un chiste y se debate entre joder al cuentista por algo tan pésimo o revisarlo una y otra vez a ver si no la captó. Los duendes se ríen de mí de nuevo y ya estaba tan parada y apoyada en la pared, el mundo asqueroso, asqueroso, retorciéndose en torno a ella, creando obstáculos que hace unas horas no venían a visitar a casa, obstáculos producto de peluches, de muros de mentira bailando entre sí, de muros de verdad parados. Sintió vertigo antes de decidirse a salir. Abrió la puerta del baño y encontró lo que sabía estaría ahí: mayólicas 30x30 acabado fino a 8 soles el m2. Las risas se fueron a su cuarto y ella, comprendiendo las maldades de los duendes, resolvió volver. El mundo volvió a jugar a un baile privado, a una canción de Qypthone cuando acabas de lanzar. Scooter, digamos. Una fiesta digna de Paprika, no el hámster, idiota. La película. Nuestra imperiosa necesidad de jodernos la vida! Uggh, Lorena estaba mal. Sólo concebía diálogos de sus personajes cuando estaba realmente colocada.
Le jalaron un pie cuando salía del baño. Cayó rápidamente, pensando en que la vida era tan maravillosa cuando sintió un mordisco en su cuerpo. Empezó a gritar desesperadamente, con suficiente fuerza para despertar a su padre. Quítamelos, quítamelos y ya estaban en sus brazos, jalándola Mátalos, destrózalos, papá y ya estaban en su boca, asfixiándola, metiendo sus pequeñas patas en su nariz, metiendo sus cabezas por sus ojos Estánenmirostromecomenpordentro intentó decir Lorena, y ya se la habían comido, ya el rostro destrozado, ya despellejada y tirada sin saber en qué, ya uno estaba subiendo de vuelta luego de comer lo que ella había comido, luego de dar vueltas por su estómago comiéndoselo todo, soltando una risotada final a la vez que su padre juntaba su cabeza con la tapa del inodoro y metía los dedos en su boca, obligándola a vomitar, mientras mamá apretaba con fuerza su vientre para ayudar un poco.
[...]
Al día siguiente, se lava el pelo. Las reprimendas eran las mismas de siempre. Las pastillas, las mismas de siempre. El problema, lo único diferente, lo único que por una vez era real.
- Ojalá no hubieras dicho nada. Feliz día de San Valentín a ti, vete a la mierda.
Biyuinfo!
- Con lo cual empezamos la continuación de Navidad de a 5: 6 Cuentos de Navidad, Ediciones Biyu. - It's my Scooter!! S-C-O-O-T-E-R!
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la feliçidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunça sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo.
Antoine de Saint-Exupéry
Biyuinfo!
- Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella. Lo que te hace más importante para ella, es el tiempo que ella perdió en ti. Aunque el verbo perder no cabe mucho, fácil es por la traducción. Gastar, invertir, utilizar... Mi profe de lenguaje en primaria me dijo una vez que siempre volvería a este libro. Y tenía razón, pero en qué circunstancias...
- Y a una persona, o dos, les dije que esta canción de Moon Over Soho era tan buena. Lo es, en serio.
- Bueno, estaba yo chateando de lo más chatero, comprendes? O sea, en medio de un "jiji" con su respectivo ;D y más allá un "baka!" cuando de repente... se va la luz! - Ala. - Sí, pues, no tuve chance ni de decirle nah. - También se fue la luz por mi casa, Villa. - Hubo no sé qe cosa en la hidroeléctrica del Mantaro, también se fue la luz en Lima, pucha en muchos lados. Bueno, entonces mi padre me mira y como la Toshiba era lo único que estaba encendido, se me ocurre que podemos escuchar un par de cosas, ese disco que amo de CocoRosie, pero primero la llamo, no? Le digo "Mujer se fue la luz, hablamos luego, pues". "Ah, ya, ok". Luego me dio un número para llamar desde un público pero luego de pensarlo bien decidí que no iba a salir en esa oscuridad... me puede pasar algo. - Sí, pues, ni loco. - Entonces, papá se sienta en un sillón, ah, y yo recuerdo de repente tantísimos apagones durante los 90, mi viejo siempre fue lo máximo, [y el gobierno de la época una mierda, pero no ha sido siempre así?]. La luz se iba de repente, entonces él se reía y yo también, porque era para ir de frente a buscar las velas que nunca-nos-acordábamos-de-comprar, así que teníamos que recurrir a encendedores y tener tantísimo cuidado de no patear a mi perrito el Junior, siempre el más timorato, como se metía en nuestras piernas en medio de los temblores o apagones, peor para todos, más de una vez nos tropezamos y papá siempre "Hijo de perra!", hay chistes que sencillamente tienen que repetirse, son como rituales para confirmar una especie de lazo, entiendes? Pero siempre un capo él, pues. Salíamos en medio de la noche, con la linterna o la vela o la caja de fósforos hasta la playa de estacionamiento y, alucina, pues, la singular escena, dos delincuentes en medio de la noche más jodida, abriendo la capota y pelándonos nuestra propia batería... - Ah, o sea que eso es de antes del 2000, no? - Sí, pues, sí, antes del 2000. Bueno, entonces nos sácabamos la batería y yo siempre preocupado por mi perrito, estaría bien? No sabes a veces lo que es la soledad, ese perro y yo pasamos cientos de noches en la casa, yo leía y él se acostaba a mi lado, sí, a veces me gusta leer echado en el suelo, y a veces a él le gustaba echarse en mi cama, creo qe era otro asunto de costumbres, rituales de familia entre él y yo. La oscuridad, la oscuridad te traga, pero la soledad y la oscuridad son lo peor, pobre hijo de perra. Murió de pena, cuando me fui a estudiar a Lima. - Pobre Junior. - Sí, pobrecito, pero mi papá lo enterró en el jardín y le cortó un mechón. No sé en qué orden, jajaja. Entonces llevábamos la batería a la casa y ahí era la parte más divertida, teníamos un transformador de energía grandote, conectabas unas pinzas a la batería del carro y enchufabas la tele en las tomas y ya tenías tele. Lo máximo, te diré. - Tenías? - Sí, también tuvimos que vender ese transformador. - Ah. - Y conectaba el atari y así hasta que volvía la luz y teníamos de nuevo la impresión de ser considerablemente idiotas, pero así era la felicidad a veces. Cuando ya no podíamos hacer eso, papá me contaba tantas y tantas historias. Cuentos de su vida, sabes? Y todo eso estaba pensando yo en la noche cuando le dije de repente "Cuéntame algo." - Esta semana, no? - Sí. Me miro y supongo que se acordó también, algo así me imaginaba, y me preguntó "De quien quieres que te cuente?" Y yo... "De Mari, de Mari F. S." "Mejor una de la Charota" "Ok". Y me dice, pues, empieza a contar, y yo pensando en la gitana, pero no era la gitana, esa era Gisela, tampoco era la otra Charo, siempre me confundía cuando me ponía a pensar en ellas...
A ver, así es la cosa. Una fecha especial, quizá un Catorce de Febrero o un aniversario, era una fecha especial y yo estaba pensando en qué regalarle, unos chocolates, muy simple, unas flores, algo repetido, y un anillo siempre les ha gustado a las mujeres, no sabes como se ponen por las cosas brillantes, aunque hasta un chocolate vale un montón si sabes como entregarlo, está también en como se lo das, por ejemplo a una secretaria que yo tenía en Mollendo le dejé un chocolate sobre la mesa, obviamente no una porquería de cincuenta céntimos... algo de un sol [jajajaja] y en un par de días ya estábamos, entiendes? Era el modo, la mirada después, "bueno, yo sabía que te gustaban los chocolates..." "ay, muchas gracias arquitecto" Claro que esa mujer... pero bueno. Quería yo regalarle algo, y esto me preocupa que te pase a ti también, hijo, hay tantas cosas que no sabes porque bueno, no conoces las costumbres de las personas, yo tampoco, fui a comprarle un anillo, unos gramitos de oro nada más, el equivalente a unos doscientos soles de ahora, o sea el justo presupuesto. Bueno, lamentablemente como siempre que algo es lamentable, estaba yo tomando y le muestro la cajita, y ella me mira toda intrigada, "para ti, mi amor", entonces ella abre la caja y de repente se pone a llorar. Yo me quedé estupefacto, o sea era barato pero no para tanto, no? Y me dice "Soy tan feliz, Jorge, soy tan feliz", y yo "bueno, mujer, es sólo un anillo, con mucho cariño, claro, pero..." Y ahí de repente me doy cuenta, qué estúpido a veces, pero sólo por confirmar dejé la frase en el aire. Ella dejó de llorar y me mira, y ve, pues, mi cara de no saber qué está pasando y me dice "Sabes qué es esto, no?" "No..." "Es un anillo de compromiso" La grandísima, me dije, metí la pata completa! Que qué le dije? Bueno, qué más se podía hacer en esa situación? "Bueno, sabes, er... bueno, mira, no sabía que era de compromiso..." "Qué!? Acaso no ves las líneas, la forma..." "No sé mucho de anillos..." Y encima con el trago encima todo se hacía más borroso, total qe ella se calmó y dijo "Ah... bueno..." Pero francamente roche, pues, jajaja. Que por qué no me casé con ella? Bueno... tenía dos hijos. No, no era casada, pedazo de bobo, eran de un compromiso anterior. Por eso no debes molestar a tu amigo ese que para con una mujer que ya tiene un hijo, imagina lo complicado que debe ser para él ya sin que lo molesten. Con esta Charo, las cosas salieron terribles, ella se imaginaba que íbamos a vivir juntos, a su edad, pues, treinta y tantos, supongo que hay pocas cosas que imaginar a esa edad. Me hizo una demanda, en mala hora le di ese anillo, me demandó por "incumplimiento de promesa de matrimonio".
- Para ese punto yo ya estaba cagándome de la risa. - Jajajaja, me imagino por qué. - Pero, bueno, luego me contó un par más de historias, pero ni tan cercanamente graciosas... eran más la prueba de lo que ocurre cuando no tomas las decisiones correctas. Quizá por eso vivo obsesionado con hacer lo correcto, y la pienso tantas veces. - Dices que confundías a esas mujeres, no? A tu viejo no le pasará eso? - No, creo que no. Pero francamente... Ah, algún día te contaré de lo de Mari F. S. Quizá por eso alguna vez él me dijo que todas las mujeres son sustituto de la primera. Cada qien tiene su punto de vista al respecto, pero a mí siempre me parecerá que para algunos, mujer es simplemente mujer. - No entiendo eso último.
Biyuinfo!
-Difícil de entender... no tanto :D - Al final... wah XD No sé, de repente creí qe tenia qe compartirlo, en verdad dio mucha risa XD.
El cangrejito se escondía en la arena, caminaba entre los dedos de mis pies, me miraba y se sonreía, bajaba por mi brazo y me hacía cosquillas. Da vueltas un poco, se confunde en mi piel tostada por este sol que se me hace desconocido pero la duda dura nada de nada, el sol ya se fue, es la noche negra la que me arranca comentarios simples, recuerdo mi tierra como siempre, nostálgico idiota, ah, la bella Arequipa a veces bella. Camina el cangrejo, errado en muchos sentidos, cabeceando en mi mano, camina en mi cintura, cogiéndome con sus cinco tenazas mientras delicadamente apoya su cabeza en mi hombro y bajo, bajito, me dice "No quiero irme aún." De acuerdo, le digo, sentado en la arena, al lado del muelle, al lado de sus miles de pinzas que me besan y me lastiman y pierdo un poco el equilibrio, hábil maniobra mía, corazón con caparazón, ojos que te miran torcidos, pero yo ya-que-haré si continúa así, tan cerca de mi cuerpo, con ese aroma dulzón que negó tener durante horas de horas en sitios perfectamente olvidables, otra vez con el sol al lado del mar, el atardecer..., pero yo ya no estaba allí, muchas veces dije "El sol volverá a brillar", pero supongo que ahora no, mejor que no sea así, mejor que no brille ahora mismo, ahora en la ola que venía después y ese griego repite "Nadie se baña dos veces en el mismo mar", cito libremente, pero el cangrejo no se ha ido, ni por un segundo se pueden imaginar eso, druguitos, está ahí, una puesta de sol en autobús, se acuerda, me susurra otra vez "No quiero irme aún." De acuerdo, le repito, su cabeza sentada en mí, nunca mejor uso de ese verbo por este niñito, empecinado en recordar, pensativo quizás, o simplemente calladote mirando el fondo ese que cada vez se ve menos, jugando a ser interesante cuando en realidad no tiene nada que decir y pensará más tarde "Es mejor así, a veces, no decir nada." Pero aún no es más tarde, aún estoy sentado ahí, sobre mi polo negro, mientras una canción que sabemos muy bien suena a volumen bajísimo, porque las olas son más fuertes, así uno no se baña dos veces en ningún mar, me río y me pregunta "Qué es gracioso?" "Nada, nada, el cangrejito" le respondo, mientras la voz, tan japonesa esa la cantante, nos dice "Je t'aime."
Je t'aime, repito yo, a coro, seguro el cangrejo entiende, seguro entenderá si llega a leer esto, un poquito de rubor mientras pongo mis dedos en sus labios y ya no se ve nada porque no hay luz, sólo el muelle iluminado en partes, sólo el mar iluminado en partes y yo digo "Toma una foto del mar". Claro, me responde, moviéndose los labios entre mis dedos, y yo sé que es la milésima foto que toma, la máquinita es maravilla, pero quien podía saber que estaríamos aquí, cosas que no le puedo decir a ella porque ni yo mismo lo entiendo bien, las palabras colapsarían en ese momento, me confundo de tan sólo empezar a pensar el porqué de algunas cosas...
"No quiero irme aún." Y yo me apoyo sobre ella otra vez, sus palabras consiguen escapar de los labios prisioneros de mis dedos, pero qué dedos, me digo, si es otro cangrejo que tapa su boca, qué boca, me digo, si es otro caparazón de corazón, y de nuevo la mirada tan torcida y nuestros pies en la arena [no repetiré que no son pies, son más cangrejos.] Y ya la noche se hace completa y es imposible no decirle "Sabes que soy feliz ahora mismo?"
El mar de dos, creo que se titula esa canción, le menciono, en traducción acelerada de tomoko kawase, hinchas los dos, bueno, los cuatro, bueno, los ocho cangrejos, cada cual con sus pinzas y sus ojos y sus caparazones. Y el aroma que repitió tantas veces no tener se acerca a mi nariz y yo me hundo en ella, se contrae, se ríe y yo me retiro, mirándola de cerca [y el brazo ya me dolía de estar soportando nuestros cuerpos, y hacía esfuerzo constante por no acelerar mi respiración.]. Mirándola de cerca y esquivando de la mente las ideas de partidas, las ideas de viajes largos, miles de puertos, todos distintos a éste, todos diferentes a éste, y le digo algo que ella ya sabe "La tristeza y la alegría no son..." "Como el agua y el aceite."
"No quiero irme aún." Dice nuevamente, y yo alcanzo a responder, felizmente interrumpido de la divagación, abrazándola con un brazo dormido, metiendo mis piernas dentro de las suyas, tocando caparazón con caparazón, bebiéndola completa por el aroma, rozando los cabellos con los ojos cerrados mientras el mar imita las luces del muelle, el cielo con una estrella solitaria a la que llegué a presentar como Venus, la Luna oculta tras las nubes y la negrura generalizada "Yo tampoco, mujer."
Una lamentable excusa para escribir algo que sé muy bien es lo más cerca que puedo estar de ser Bryce. O sea, plagiar sin moral ni vergüenza :D
Instrucciones para olvidar a alguien.
Más a menudo de lo que quisiéramos, nos vemos en la necesidad de olvidar a alguien. Sea por error del corazón, error de la memoria o error 401, alguien se merece desaparecer en partes de nosotros mismos, departir si se quiere, bien dicen que partir es morir un poco. Olvidar se realiza gradualmente, si se hace radialmente se incurriría en controversia, uno no puede ir del centro hacia fuera del olvido, sino precisamente lo contrario. Se comenzará por la identificación minuciosa de las razones de ese recuerdo impertinente, pedacito de hormiga que un día descubrimos acechante en la leche tibia de la mañana, y zas, no hay quien te quite la impresión todo el día, imagine nada más si fueran dos hormigas, catástrofe total.
Ese recuerdo se puede clasificar muy fácilmente, como puede verse. ¿Acaso pensar en esa persona viene acompañado inmediatamente del sonido de su voz? Pues, no entre en desesperación, pues si sigue las indicaciones al pie de la letra ahora mismo debe de tener ese timbre de voz resonando en la cabeza, melodía entrañable y recuerdo asociado, susurros en los oídos a baja voz diciendo "Te amo.". Una vez determinado para el escritor y el lector que los recuerdos vienen completos, voces, rostros, recuerdos de la piel al tocarse, ese aroma suyo y finalmente, el sabor de su sudor, tan amargo. Pero nos vamos desviando del tema; el punto aquí es identificar en qué categoría se encuentra el recuerdo a extirpar. Si, como tantos individuos sueltos, no consigue clasificar dicho olvidable, continúe leyendo.
Asumiremos el caso más probable, los recuerdos traen cola. Como olvidar su voz... olvidar su aroma. Las canciones que atraen más dudas acerca de la posibilidad de olvidar son por entero no recomendadas, se alienta al lector a mantenerse a prudente distancia de éstas [Calamaro, De Vita, y la mismísima Raquel Olmedo son algunos ejemplos]. Cada estímulo viene regido por una muestra de lo que, precisamente se busca evitar. Resulta entonces lógico concluir que la mejor manera de olvidar es ir por cada etapa de éste.
Se empezará con la imagen de aquella persona, en esas ropas precisamente para ella, en medio quizás de una tarde lluviosa... la idea es no exacerbar demasiado el recuerdo, removiendo de a pocos la lluvia, los ojos, la ropa... [en este orden o-O]. Los otros recuerdos visuales seguirán el mismo camino. Las sonrisas que puedes hacer desaparecer al conjurar la broma [nuevamente en este orden], y la sutileza de sus ojos, muestra más patente de alegría que ese confuso combinado de calcio, carne y metal que es su boca, pueden olvidarse a fuerza de mirar otras imágenes, más capaces de imprimirse encima del recuerdo anterior. Se recomienda el uso de videos viejos de Pataclaun y quizá un cuadro de Monet, belleza en cielos vainilla.
Su voz quizá sea algo más desafiante. Aunque la música romántica se ha dejado de lado, porque las canciones de amor que te recuerdan lo que era él, ahora sólo te dan náuseas, se debe empezar por música de fiesta, algo que pueda cubrir esa llamada incesante al pensar en él. Si su voz te recuerda algún tema reguetonero, estás jodida, pero no pierdas la fe y dale una oportunidad a algo de delicioso IDM, aunque trae el riesgo de volverte una nena electrónica. Sonríe y no tomes ninguna pastilla que te den en dichos raves.
La textura de su piel, el aroma de su cuerpo y la amargura de sus labios son quizá la parte más complicada: Es innegable la intimidad triple que traen, y como se confunden las tres cosas en la memoria, se recomienda dejarlo para el final, una vez se haya tenido éxito en los dos olvidos anteriores. Si no media ningún inconveniente, las tres tienen que irse juntas, confundidas quizás en una infusión bastante cargada de emoliente tradicional de tu ciudad. Textura, aroma y amargur pueden parecer un triste reemplazo para alguien como ella, pero llegado este punto el escritor se encuentra con muy pocas ideas. Además, nadie garantiza la presencia de las tres, siendo quizá inútil un emoliente oloroso, redundando en mayor gasto por parte del lector.
Una vez atravesados los pasos mencionados, se encontrará la lectora frente a una nueva dificultad: Quizá todo ello representa recuerdos, pero hay algo más que eso para olvidar a alguien. Aún si pudieras quitar lo anteriormente mencionado, queda un algo indefinible adentro, que no requiere vehículo tan pobre como el estímulo de los sentidos. Algo que necesitaría un nuevo idioma para poder describirlo, ni se diga olvidarlo. Y tal vez sea mejor así, sin profundizar demasiado en las cosas que en verdad recordamos de alguien. Dicho esto, podemos afirmar que resulta impráctico el intento de olvidar a alguien, siendo estas instrucciones completamente no recomendables, y mucho menos útil este manual, como regalo a quien desea olvidarte.
Biyuinfo!
- Al final se me hizo algo complicado terminar el cuento siguiendo el mismo estilo del inicio. Bueno, no soy Cortázar. - Tengo mucha hambre y en casa sólo hay manzanas u_ú - Eh... pues... uh, si cambio género durante el cap es porque no pude conseguir género neutro y francamente creo qe es imposible. - Ah, sisisi, me olvidaba, Bizarre Love Triangle de New Order, cover de Frente!
Whenever I get this way, I just don't know what to say Why can't we be ourselves like we were yesterday