martes, noviembre 29, 2011

Entrada Final

Estoy muerto.

Esta es la última entrada programada. Si las cosas salen como deben salir, han pasado siete días ya, y mi condición es irreversible. Si por algún motivo estoy vivo y probablemente estoy incapacitado para comunicarme, mátenme.

La receta para morir que he usado es simple.

Compra 6 Domperidonas. (Cosa de 10 soles, lo venden en farmacias).
Compra 200 ml de halatal (Cualquier veterinaria de la Avenida Parra lo vende, botella de 50 ml a 20 soles, total 80 soles)

Total: 90 soles.

Toma una domperidona cada 8 horas.
45 minutos luego de la última domperidona (O sea 40 horas y 45 minutos luego de tomar la primera), toma los 200 ml de halatal. El sabor es bastante amargo, pero la domperidona que has tomado ha neutralizado tus receptores eméticos, i.e. no puedes vomitarlo. Cualquier dosis superior a 100 ml (7 gramos) es fatal.


El desmayo ocurre de 3 a 5 minutos. El coma en 10 minutos. El paro respiratorio, y la consecuente muerte, en 30 minutos. Debido al coma, la muerte es indolora.

Bueno, ya estoy muerto.

No se preocupen, todos morimos eventualmente.



lunes, noviembre 28, 2011

Sábado 18 Julio 2009

"Y por qué insistes tanto?"
"Por qué soy tan importante para ti?"
"Por qué te siento tan tan seguro a futuro?"
"Por qué aceptas estas cosas?"
"Te sientes seguro de mí, no?"
"Qué harías si desapareciera?"
Sólo pude contestar honestamente la última pregunta
Iría a buscarte.



sábado, noviembre 19, 2011

Date Movie [Kerouac se revuelca en su tumba]


















Uno

Entonces normal Nono, dije, no? Total, si venía más gente, sólo podía ser más divertido, supongo. Claro, dijo ella, y en el mar humano que era el Planet ese día, sus patas estaban junto a una columna, respirando como se pudiera, apretados los tres, pobre Nono, tener que presentármelos así, seguro hubiera querido un modo más bonito de presentarlos, algo con más luces, quizá una canción de fondo, qué se yo.

Hola que tal
Hola que tal
Hola que tal

Y me gano pues, abro los ojos un poco, y limpio mis lentes, demasiada gente en el cine ese día, Qué tal, te presento a Guiness, un gusto, y este de aquí es Kent, qué tal, y ella es Mil, qué tal. Que tal falta de variedad en saludos, oiga, Nono me dice bajito al oído, diles otra cosa.

No sé, no hay entradas para Sebas este día, un par nomás, no se preocupen, yo me manejo con calma, compraré alguna en la taquilla, qué vas a comprar oye, te estamos hueveando oye, aquí hay para todos qué opinas? Como se llama la primera película? Enrique el travieso, tú me estás hueveando todavía, pero te digo en serio, Enrique el travieso, nah, no gracias, vámonos a otro lado, qué te parece eh? tú me estás hueveando, no, tú me estás hueveando, esto está peor que tienda Rico Pollo, basta de hueveos que me hinchan uno, dijo Guiness, y yo me reí un poco pero tenía razón, no? Basta de hueveos que me hinchan uno.

Entonces salí con Nono y les dijimos, volveremos en un toque, a ver si en el otro cine está igual o peor, total es medio caleta el hueco, ah, ahora moverse tres cuadras es un hueco caleta, me río, a unas cuadras hay un bar que hace los mejores pisco sour de Arequipa, ah sí? Sí, los mejores, por el precio, digo, jaja, me dice Nono, Jaja, no en serio, hay que ir un día Nono. Pero al otro lado está el hueco caleta y yo veo que de caleta ni mierda, un multicine cómo otros tantos, benditas promociones nacionales, este lugar está a reventar de gente también y volteo en ese momento y ya está Kent agarrando con Mil y Guiness me mira con una cara triste y ahchucha digo, verdad que a él le toco ser violinista este día, en fin, días hay así, otro día me tocará a mí, otro día a Nono, algún día el mundo será violinista de una peli de Von Trier, oh el combustible que arde le digo y me mira, no entiendo ni mierda de lo que hablas, sí pues, así suele ser le respondo.

Ya pues, ahora que el lugar está a reventar qué hacemos, les pregunto, Guiness consulta el reloj y me dice aún llegamos a ver Enrique el travieso, hablar huevadas digo yo y ya vamos a empezar de nuevo cuando veo que tiene un thermito bajo el brazo, oye y eso? le pregunto, Guiness me responde, ah, es para el frío, lo miro con mi cara (esa cara) y le digo Frío? Cuál frío oye, aquí hay trago encerrado, lo sé, cinco años universitarios no son por las huevas, asu Sebas qué cuantos años tienes? Veintitrés eh, ah hoy conozco ancianos, jajaja, wow qué raro pensé, primera vez en mucho tiempo que soy el mayor en un grupo. Y agregué para mí mismo, tengo una idea.

A ver juégate el thermito, le digo a Guiness mientras por el rabillo del ojo Kent sigue con su chica asu cánsate no y se ríen los dos, bueno, así es, supongo y Nono me pone una cara de mierda, jajaja me río nomás y abro el thermito, uggggh vodka, que tal pendejo, no, señor, me dice Guiness, es Fodka, ah bueno la aclaración ayuda mucho así que uso la tapa de simpático receptáculo y me zampo uno, uhmmmm en su punto, oye Sebas y tú que trago prefieres? La verdad? Piedras, Peras, combos y Ofertones del Tío Lolo, eh? y eso qué es? bueno es cosa de ser joven en el corazón y vacío el bolsillo, alucina como el mosto del Viejito, aggg en serio? Sí, en serio.

Guiness me pide el thermos de vuelta y en lo que hemos estado hablando la función empieza en diez minutos, habla, te animas? Bueno, haber mencionado el fodka antes, qué tal pendejo, ya me parecía que con trago caías, tienes esa cara, bueno pues, pa adentro, con trago cualquiera cae, Nono me dice oye te doy mi entrada porque sólo tenemos cuatro boletos y somos cinco y yo ya veo como paso, wow que sacrificio mujer, eres como Selma Ježková, quién? Selma, pues, Björk pues, I've seen it all, elephants or Peru, No sé, no leo europeos, ah, le respondo. Oye ya en serio toma mi entrada, y por dónde te vas a meter tú? serás enanita pero nunca tanto, yo conozco al que revisa los boletos, le digo que tengo una emergencia para el baño y acepta como si nada, ya pues y ahí caigo en la cuenta, uy me quedaré solo con estos tres desconocidos (bueno dos siguen agarrando) y un thermo lleno de fodka, que tal confianza, hoy me violan si no me ando con cuidado y la cola rapidito nomás, oye, me dice Guiness, quep, le respondo, te pareces un huevo a tu hermana, hablar huevadas qué oye tú de dónde la conoces? Bueno del grupo de otakus, ugh bueno, sí, eso suelen decirnos, nos parecemos bastante, deberías tratarla mejor, jajajaja, ya, seguro está hablando mal de mí de nuevo, bueno creo que sí, a veces pienso que debimos criarnos juntos y ya empiezo con mi historia aburrida pero llegamos a los asientos y la película ya va a empezar.
























Dos

Salimos de la sala luego de las dos horas más jodidamente aburridas de mi vida viendo las aventuras del travieso Nicolás y me sueltan el notición en la cara, tenemos que ver dos películas más todavía, qué, como que tenemos, creí que de aquí ya era directo a otro lado o algo, bueno pues, me dice Kent, la cara de niño toda besuqueada por Mil, que está oye dónde está Mil? Me dijo que tenía que ver a una amiga responde Kent, ah bueno ya volverá aguanta y eso de las dos películas? Bueno hemos quedado en hacer maratón hoydía con Fodka, es casi un experimento hasta dónde llegamos, no me jodas y desde cuándo están experimentando? Bueno empezamos a las dos, así que vamos dos películas recién, ala oye si son las ocho de la noche, sí pues, la película empieza en un toque, y cuál es ah? Si Fueras Yo, lindo título, es la de los dos idiotas que cambian cuerpo, no? Esa misma, mientras esperamos, saldrán unos cigarritos, ya pues, para bajar la nerdez del asunto, está bien, Guiness me mira y está con un ojo medio virolo y se pone a hablar con Kent mientras fumo un mentolado asu, niños tenían que ser, pienso pero no lo digo, porque me digo a mí mismo, y qué tan viejo estoy? Nono me interrumpe el pensamiento, una pitada por favor y yo alzo el cigarrillo y la pobrecita es tan chiquita como colita de ratón, no llega a alcanzarlo y me duna pena, se lo paso y parece chino en quiebra, oye tranquila, no jodas dice Nono, la altura es un tema sensible para ella me dice Kent, bueno pero así eres más portátil, intento arreglarla, riéndome. Guiness me llama aparte un rato, ok bueno, digo, tomando nota que dónde mierda estará Mil, la peli ya va a empezar y tu novia donde anda Kent, no es mi novia responde y Guiness me dice hoy lanzamos unos tronchitos habla vienes y yo bueno no tenía nada mejor que hacer hoy okey y entramos de vuelta, Mil ya no volverá en lo que queda de la noche pero eso no lo sabía en ese momento.
























Tres

El fodka maldito estaba más fuerte de lo que recordaba, pensé cuando estábamos saliendo de la sala y Nono dijo un toque tengo que orinar y aproveché para preguntar por Mil y Kent responde no es mi novia, qué será de ella, oye me jala Guiness, tienes que tratar mejor a tu hermana, no, de hecho, si siempre ha sido así la cosa, nos peleamos y nos amistamos, cosas de crianza y ahora que opinas del fodka, va o no va con los tragos asquerosos que los pankis se hacen? no sé eh, ahora ya no tomo mucho, ja, ahora me dice, y yo le digo bueno, ahora ando con píldoras, sabes, Domperidona, Pentobarbital sódico, cosas que te evitan soñar, y por qué no quieres soñar me dice Guiness, no me gusta las cosas que sueño, le respondo, la única manera de dormir tranquilo es con drogas como esas, me dice Kent pero Nono ya volvió así que callamos por un rato y Guiness me dice aychuchamarucha se nos va a pasar la película hay que correr y yo digo normal y empezamos a correr, tendrías que vernos, corriendo como unos mocosos en el pasillo de ese Planet en el que vimos tantas películas y yo corriendo, sintiendo ese desapego de mí mismo, ese desdoblamiento del yo que siempre me viene unos minutos después del subidón del alcohol, y puedo analizarme tan, tan bien y sigo corriendo y no me gusta el resultado de mi análisis, no me gusta y entramos a la película de las diez de la noche, es ciencia ficción, oye cuanto fodka queda para aguantar al huevonazo de Justin Ttimberlake el suficiente me dice Nono, ah al peso lo mides chiquita, sí, al peso. Si aguantas eso estarás recanchero, bah, con cualquier cosa esas películas pasan, dale tiempo nomás, sí, tiempo, le respondí, con cualquier cosa pasa, todo misterioso pero no salió porque ella ya estaba pinchándome la barriga con un alfiler, au, y a ti qué te pasa, nada, me dijo, hace tiempo no te veía esa cara de mirar al infinito, y eso que ni has tomado mucho, agregó Kent, jaja, me reí, la película ya empieza, y de ahí a dónde vamos ah? Pero Guiness se rió en ese momento y recordé lo de la hierba.

Biyuinfo!

- Continúa, es bastante largo y da tedio leerlo de un zopetón.
- Cheers.

domingo, octubre 30, 2011

D & G III [Historia de Gris]

















Tengo que contarte algo, le dije hace unos años a Gabriela. Te voy a hablar de Gris.



- Dibujo porque quiero, y escribo porque quiero. Muerdo porque quiero y vivo porque quiero. El día que muera, ten por seguro que será porque así he querido que sea.

Gris me miró desde abajo, y me echó el humo en la cara. Le sonreí, y en verdad no entendí nada. El lugar estaba viciado, con ese olor a paja quemada saliendo de todos lados, metiéndose en mi nariz y mi ropa. Gris fumaba (porque quería), bajaba las manos para acariciar sus piernas, algo entumecidas (porque quería), y tomaba otro sorbo de pisco (porque debía). Al fondo suena A Cualquier Lugar.

- Y a qué te dedicas tú?
- Ahora mismo, a nada.

- A nada?
- Sí, o sea, estoy estudiando una carrera que no me importa, estoy atascado en la infinita contemplación de si mi vida vale la pena, o para tal caso, la de cualquiera, y salgo los fines de semana a echar a la basura la juventud.
- A nada, entonces. Salud.

Gris no era particularmente guapa. A mí me recordaba un poco a esa actriz de la tele, pero sólo un poco, por los ojos. Se lo dije ese mismo día y ella me respondió, supongo que a la defensiva, que a mí no me encontraba particularmente feo, y le recordaba a ese actor de la tele, por la nariz. No se dijo nada más de ojos ni de narices esa noche.

Me acuerdo a veces de ese día, y no sé que tanto modifica mi edad los recuerdos, los olores, la simple nostalgia, la deformación romántica de un momento acaso trivial en las vidas de ambos.

Afuera está lloviendo y yo estoy afuera.

Yo tengo diecinueve años y yo estoy afuera.

Puedo sentir el aroma de la hierba húmeda en todos lados. Como cuchillas con clorofila, el verde entra por mi nariz, trayéndome a una época anterior a mí, recordándome alguna infancia real o ilusoria. Es de noche y estoy parado en un rincón, mirando gotas de lluvia caer en cámara lenta, deslizándose por las navajas en el jardín. A veces siento que las gotas en realidad salen del suelo y ascienden a las nubes: Ciclo hídrico de chuchería china, agua fluyendo al revés, el pasto en mi rostro y una fila de gente esperando para entrar a un concierto. No estoy en la fila.


Entonces ella voltea hacia mí con los ojos muy, muy abiertos, y saca un cigarrillo de su bolso, mientras empieza a explicarme.

- Para fumar un cigarrillo, lo que tienes que hacer es llevarlo a tus labios.
- Ajam. Un tanto obvio.
- Y luego de querer hacerse el pendejo con quien te educa, agarras una aspirada así.

Cierra los ojos, y por un instante siento que soy la única persona que sabe que ella existe. Sus dedos en V tocan el borde de sus labios mientras se acomoda en torno al papel con tabaco. Luego suelta curvas y arcos de su boca, las suelta en azules que se ven hacia arriba y hacia blanco, circulares y preciosos, con la forma de sus labios.

- Ahora tú.

Me atoro en grises y negros mientras Gris se caga de la risa a mi lado. No es tan fácil como lo ponen en la tele, puta madre.

- Jajajaja, Dios mío, deja, deja, siento que estoy corrompiendo a un menor.
- No, si yo puedo, no te preocu-

El humo hace que me doble, intentando inútilmente contener la tos. Mi garganta se niega a colaborar; Gris deja de reírse y me ayuda a recuperar el aliento. Creo que fue este día que decidí no fumar nunca. Tengo mucha práctica en eso, ahora. Decidir dejar de fumar es la cosa más fácil del mundo, sin ir muy lejos la semana pasada decidí dejar de fumar otra vez.

- Tenemos que presentar el trabajo de Admi el Lunes, no, Dani?
- Ni sé ni lo haré -digo, buscando un caramelo para quitarme el mal sabor de boca.
- No jalan a nadie en quinto, no?
- Así le dijo América a Manolo en su descubrimiento. Luego le dio vuelta en una piscina.
- Qué? - Me mira, inquisitiva.
- Te falta leer un poco más.

La indiferencia en Gris alza los hombros y saca un cigarrillo más. Lo veo ir de sus caderas a sus labios, mentolado afortunado. "No tienes fuego? Mi encendedor no quiere ayudar hoy." "No, lo siento, no fumo". "No? Cuando vuelva te enseño, está bien, seguro un tipo en la fila debe de tener, espérame un segundo."

Afuera está lloviendo y yo estoy afuera. Tengo diecinueve años y yo estoy afuera. Puedo sentir el aroma de la hierba húmeda en todos lados. Alzo los ojos y veo una pancarta enorme, anunciando que Dolores Delirio se presenta hoy, anuncia "Dolores en la Dolores, Cero", y pone "Ocho de la Noche". La fila ya tiene unas treinta personas Gris está regresando, feliz, con un encendedor en las manos.



- Compraste?
- No, un tipo me lo regaló. Pruébalo primero, no vaya a ser que tenga violafácil.
- Bueno.
- Oye.
- Qué?
- Cómo la tienes, Manolo?

Me echa el humo en la cara luego de una risotada absurda, mirándome desde abajo. Mejor no burlarse de su cultura literaria, parece.

- Qué frío hace, no?
- No es tanto, Dani. Cani.

"Tendrá razón, pues. Lo incrementa la novedad del asunto, la gente desconocida, su presencia indiferente y mi ignorancia del asunto. Como la casa de Asterión? O era la de Scharlach?"

- Y yo le dije al tipo, "No, gracias, no creo que le agrade eso a mi enamorado", y te señalé desde lejos.
- Pobre. Se lo buscó, no?
- O sea, era guapo, pero no para tanto.
- No tan guapo como para sacarte a bailar.
- Exactamente.
- Y tu enamorado?
- Quién? -Dijo Gris, tirando la colilla al suelo.















Nosotros habíamos llegado muy temprano, muy idiotamente temprano a la tocada. Vino a recogerme a casa, mi madre llenándome de consejos como si fuera la primera vez que yo salía a algún lado con una chica (Probablemente porque era la primera vez que salía a algún lado con una chica) y yo muerto de la vergüenza de que me vaya a decir una estupidez, cosa que finalmente sucedió cuando me puso un billete de diez soles en el pantalón "Para que le compres una cosa bonita a tu cita, hijito" "Mamá sólo somos amigos" "Igual cómprale algo, pobre de ti que te vea regresar con ese billete" "Sí, mamá" "No seas como el desgraciado de tu padre" "Ya mamá" "Desgraciado" y en eso sonó el timbre y mamá corriendo a abrir la puerta (y ver la carota de Gris, maquilladaza al límite del absurdo con el negro gris en los párpados, y otra vez esos ojos, muy, muy abiertos).

Cuando por fin entramos, compré una jarra de pisco.

- Hace tiempo que quiero ver a esta banda.
- Ah sí?
- Oh sí. Dolores toca paja. Aprendizaje es un temón.
- Me gusta el disco que me pasaste.
- Y, qué tal? Espera, déjame adivinar qué canción te gusta más. Uhmm... A Cualquier Lugar?
- Sí, en el clavo.

Se me hacía difícil decirle que había encontrado a la banda aburrida y sufrida. Que no pude pasar de la tercera pista por lo increíblemente tonto de la letra, "Rojo el día entero entre tus piernas, rojo el verde bosque cuando el fuego..."

- Me gusta un huevo la letra de Rojo - me interrumpe Gris, llenando mi vaso.
- Ah, sí. Está interesante.

Volteo un segundo y reviso el local. Bueno, al menos sé la razón por la que nunca vienen bandas a la ciudad, esto está más muerto que concierto de rock en Arequipa.

- Me siento vacío, mujer.
- Disculpa?
- Vacío. Como si fuera carne pasada, vacío.
- Ah.
- Tengo una espina y...
- Como cuchillos.
- Sí.
- Como cuchillos.
- Como navajas, aquí adentro.
- No seas huevón. A ver, qué te ha ocurrido?
- Pienso que la vida es una sucesión de eventos malos. Sabes como dicen, el ciclo de vida?
- Nacer, Crecer, Reproducirse, Morir.
- Pienso que es Nacer, Trabajar, Morir.
- Ah...
- No le encuentro sentido a mi vida.
- Desde siempre?
- Desde que era un nene.
- Toma un poco más.

"Toma un poco más", me dijo esa noche, hace ya tantos años. Antes de llevarme el vaso a la boca, el cantante informa a la turulata audiencia "Y ahora, Rojo".

"Que letra de mierda", supongo que pensé entonces. Pero volteo a ver su rostro y le veo los ojos tan abiertos, moviendo los labios al compás de la música, llevando el ritmo con el pie, y siendo... siendo feliz.



Rojo por completo como sol naciente y como sol que muere en el mar.
Rojo por completo como sangre fuerte y como sangre débil por amor.
Rojo el día entero entre tus piernas
Rojo el verde bosque cuando el fuego y
Rojo el nuevo ser que nace y muere
Rojo entre las rosas Rojas de dolor.

Sin mediar advertencia, explicación, o palabra, ella se para, coge mis manos, y me lleva al centro del local. No sé que hacer, me he dejado llevar, el mundo se encoge un poco y quiero creer que dije "Tal vez tomé mucho". Son curvas, y un suelo que ondea con cada paso que doy. Me abraza, y empieza a bailar, lento, muy lento. No sé que hacer. Su cuerpo es cálido y su cabeza se apoya en mi pecho.


- Y qué tal, ya te subió el alcohol?
- Un poco.
- Aún sin saber de qué sirve la vida?
- Casi.
- Y por qué el casi, Dani?
- Creo que... creo que si por momentos uno se anima...
- Sí.
- Si por momentos, que para ser triste hay que saber que es estar feliz y para ser feliz...
- Sí.
- Tal vez la gente triste es la que ha sido muy, muy feliz.
- Y lo mismo al revés, no?
- A lo mejor sí, a lo mejor no. A lo mejor yo estaba en lo cierto y nada vale la pena, a lo mejor tú y todo es importante sentirlo. A lo mejor ser feliz sólo causa estar triste luego.
- Se nos acaba la música, Dani.
- Sí. Oye, ya vuelvo, espérame un rato.

Me separé de ella y me fui al baño. Cuando volví, ella ya estaba sentada con la jarra, discutiéndole la eternidad del vaso o algo así. No se dijo nada más de vidas ni eventos ni nada esa noche. Parece curioso ahora que lo veo en perspectiva, bueno, también me parecía curioso cuando se lo conté a Gabriela. ¿Qué cosa? Saber que esa fue la única vez que vi a Gris, seguramente. Ya después no fue muy posible, por razones, razones un tanto obvias.

- Pobre chica- dijo Gabriela.

Biyuinfo!

- Hasta que al fin me animé a coser por completo el asunto de D & G. He procurado actualizar las etiquetas de entrada, para poder leer completo el asunto. Veremos que tal sale.
- ...
- Wow, dos años exactos desde que escribí la parte Uno de esta historia; esto tira para largo.

martes, octubre 18, 2011

La Demente Tarde Noche Amanecer - Si un beatnik escribiera este blog? [If 2]

4 Agosto 2010, Arequipa
Salgo duna cristalería dobjetos cada cual más bonitoplus una gota más de aire sescabulle en mi nariz que me deja seguir vivo y pensar en el aroma de la gasolina seca del taxi o quizás húmeda quizás gaseosa gasolina en el aire tres cincuenta me dice el tipo tres cuarenta le doy en monedas de diez de veinte corro y le digo confíe en mí yo no miento basta con preguntarle a cualquiera que me conozca y quien te conoce me digo bajito con una gota de aire más que se guarda oh sí gracias por entrar y ahora voy a entrar abro la reja ya las tres perras ladran guau guau güiu la tercera perra dice güiu ya está vieja la pobre pronto ha de morir vomita todo pronto ha de morir me da una pena pensarlo pero así dijo su madre y supongo que serviría pobre animal tanta comida que no le entra y la reja no se abre aún bendita reja cruje y guau guau güiu dice la tercera pobre la puerta se abre y por el borde princesa saluda hola dice hola digo guau guau güiu hola les digo también a las tres perras o intento porque el beso llega y el saludo es ese yo saludo y saludo lo mejor que puedo supongo para saludar así el hola es mejor hola hola hola paso por la puerta y la reja no sé si esté abierta o cerrada, güiu la pobre me duna pena


2 Mayo 2011, Lima
Fémina treintaytantos Dios le dio alta simpática vieja llora en el cuarto de al lado sabe son 1230 madrugada sabe yodespierto sabe escucho llora en el cuarto de al lado oigo de vez en cuando "hic hic" se atragantó la mujer hipo de otro no aguanto llanto de otro no aguanto quiero imaginar hombre consuela sentado a su lado recuerdo se mete en mi cabeza y recuerdo alguna vez yo fui hombre consuelo sentado al lado y pienso tal vez su mano alfombra marrón le dice cálmate estará todo bien pero voz hombre no llega nunca, solo sollozo fémina treintaytantos el chico del otro cuarto más lejos tose educadamente yo no puedo toser sonido de teclas frente a monitor reloj 1231 no puedo dormir no aguanto llantos quisiera salir señora que le ocurre algo baja el hipo no error vuelve fuerte señora disculpe su llanto no estoy haciendo nada pero no soporto recuerdo madre llanto me jode mujer llorando recuerdo madre llanto no soporto no aguanto. reloj 1232 y se atraganta nuevamente llanto llanto llanto llanto llanto




12 Julio 2011, Piura
Círculos trazados en alcohol y mustafá mira detrás de las botellas color tierra color pena nombre irrepetible para estas latitudes mujeres bailan y sheryl crow nos canta con oh-oh-oh Led Zepellin cover gusta tanto como a mi seguramente somos cuatro donde el chato donde vic donde sebas donde mustafá reviso mi celular siempre lo hago es costumbre me acordé de repente paz y tranquilidad nino tres horas antes cuenta en la barraca en la que dormimos cuenta el teniente en una chamba que tuvo en la mina tremendo pendejo en la mina ahi matan a diario andate con cuidado chibolo me dicen me rio tengo 23 pero de chibolo nada me rio de nuevo reviso mi celular siempre lo hago es costumbre bueno sigue contando como es eso de la mina ah y me responde no te imaginas sebas una vez yo cuidaba la tienda de mi viejo y la vendedora se notaba que queria interrumpido porque llega chato david y nos dice hoy salimos no le digan nada a jackie y se rien todos y me rio tambien bueno unas horas despues discoteca de nombre irrepetible círculos trazados en alcohol y mustafá mira detrás de las botellas color tierra color pena y suena mi bolsillo y los muchachos se rien sebas asu y yo me río pero no es por eso o tal vez sí por eso pero todo al revés reviso mensaje cierro pantalla sonrío de nuevo.

























Biyuinfo!

- Silver rocket.

domingo, octubre 16, 2011

La niña que mataba suizos




I once fell in love with you

Just because the sky turned from gray
Into blue


La falta de sentido no era lo peor, pensó. Lo peor es esta sensación absurda de nirvana, este creer que eres la única en todo el mundo que sabe que es lo que está ocurriendo, que siente este segundo en este instante, que puede oler exactamente cada momento. No me gusta, se dijo otra vez, abrazada a la almohada. Porque no es posible que sea así; ordenando un poco mis ideas, me siento mal. Me siento mal de sentirme mal, me siento mal por respirar un poco del aire de otros. Me siento mal, concentrada en mis estúpidos propios problemas proletarios cuando el mundo posee problemas de verdad, nada que ver con los míos. Y yo acabo y empiezo y soy parte de uno más o simplemente algo abandonado, un juguete que deja de andar porque las pilas son triple A y duran poco.

La falta de sentido no era lo peor, pensó, apretando más a la almohada. En el cuarto contiguo su hermano estaba escuchando un poco de folk koreano o tal vez indie americano o qizás cumbia colombiana y ella no era capaz de distinguirlo, perdida entre la vigilia y el sueño, asfixiándose en su propia incapacidad de levantarse y hacer algo. Se sintió alzada y sublimada, cantos corales a ella, trompetas y luces descendiendo en espirales sobre su cabeza, una corona acomodándose sobre sus pequeñas orejitas y el mundo cobraba sentido y

Paf, despertó. Cualquier calma que hubiera podido alcanzar se alejó como en un relámpago, una breve luz en sus ojos, un trozo de cielo al alcance de sus manos y de repente, despertar. Otra vez estaba la almohada, la puerta, el sonido en el cuarto de su hermano. Otra vez se sintió única en el mundo.

It was a good friday
The streets were open and empty
No more passion play
On st. Nicholas avenue
I believe in st. Nicholas
It's a different type of santa claus


Por quién? preguntó. Por mí? Por los demás. Por de más. No sé como definir mi vida, no sé cómo hacer con el resto de personas. No sé que hacer por los otros. No sé si deba, o algo. O nada, da lo mismo, es la jerarquía inútil. Rompamos todos los libros, rompamos los cuadros, es preciso destrozar la habitación y tirar los muebles por la ventana, tirar la ventana por la ventana y lanzarse una también.

A veces se preguntaba porqué rara vez soñaba.


It was a good friday
The streets were open and empty


























Biyuinfo!

- Algo así están los demás borradores. Inconexos, únicos en sí, sin nombres.

viernes, octubre 14, 2011

El combustible

El combustible.
El combustible que nos mueve.
El combustible que nos saca de la cama en las mañanas.
El combustible que arde y te alza en sus llamas.
El que levanta las camas en las llamas de las mañanas.
Sincero y cálido, quema de todos modos.
Como Gram Parsons y Emmylou Harris dicen, es una estofa que cuando está caliente, quema.



Las cicatrices, que te alzan como recuerdos de combustibles ardiendo en hielo seco.
O mejor, como dicen a veces, si no queda nada más que quemar, préndete fuego a ti mismo.

Como nubes, lleno de lluvia.
El negro y el rojo envueltos el uno en el otro, yingyang moderno de sangre y petróleo, de herida y costra, de carne y huesos.

El carbón ardiendo y haciendo ese sonido que nos gusta tanto
clop
clop
clop
El combustible que te quema, que te alza, que te lleva a la cama y te levanta de ésta.
El oxígeno es combustible.
El oxígeno que nos permite vivir.
Nos mata y nos da vida? A algo me recuerda.

Sé que no es cierto. Igual otras palabras significan lo mismo. Igual todo es más una metáfora de otra cosa, todo el mundo, toda tu vida, todo tu tiempo es una metáfora de algo más grande. Igual mis palabras siempre son metáforas de otras palabras. Yo soy mis palabras, por tanto soy metáfora de otra cosa, de otro más. Algún otro que cree el Mito de la Caverna, algún otro que se ve reflejado en mí, desde otro punto. Yo soy algo que dije y no estoy plenamente seguro de haberlo dicho bien. Décima vez que se repite, oye, las palabras son combustible, también? Empleo una y otra vez, una y otra vez, ardo con ellas, me dan vida. Doy la vida.

El riesgo de ser malinterpretado en tus palabras se convierte en el riesgo de no ser entendido. No sabes lo que quisiste decir, por lo tanto no sabes lo que quieres ser. Pajaritos argentinos en la cabeza con hambre, lo de siempre.

Y cabe preguntarse, si es que lo de siempre es algo nuevo por lo de la metáfora o tal vez, el hecho de creer que algo nuevo existe es lo espantoso del problema. Hoy es lunes, mañana es martes, luego miércoles, más allá el jueves, ya veo el viernes. Un día le sigue a otro y pensarás "Esto es paja, esto es nuevo, esto alimenta, esto permite que mi fuego siga ardiendo, sé que vivo, sé que vivo, sé que vivo; el combustible está aquí", y el fuego hace
crit
crit
crit

Mientras tememos, secretamente, aquel día en el que nos quedaremos sin aceite, sin carbón, huesos y bosta de dinosaurios, 70 millones de años, por qué no permitirnos unos 70 años más. O hasta que seamos gatos.

Biyuinfo!

- No recuerdo si esto lo puse alguna vez en otro lado.
- Tengo demasiados borradores en el blog. Algunos son hermosos, otros son execrables.
- Love hurts.

domingo, febrero 28, 2010

旅を一緒に [Compañía de Viaje]

Shunichi Nagazaki es quizás un cineasta poco conocido, en una industria actual que favorece la presencia japonesa en celuloide tan sólo como parte de una colección asiática de terror, tal vez influidos por el tardío éxito de Shikoku (Tierra de los muertos) de 1996. Entre sus obras, conviene recordar Yamiutsu shinzo (Corazón, Latiendo en la oscuridad) de 1982 y Yamiutsu shinzo (Corazón, Latiendo en la oscuridad) de 2005. A manera de breve reseña, la primera película es un seguimiento a las vidas de una pareja que acaba de asesinar a su hijo. La segunda versión, estructurada en tres partes, es un remake de la original, una secuela, y un documental. Naturalmente, con los actores de la primera película repitiendo sus roles.














La película que hoy me concierne, 旅を一緒に (Compañía de viaje - 2010), es un análisis aún más minimalista que las propuestas anteriores. Un largo zoom-out nos revela una casa empezando desde una mínima esquina de la cocina, que gradualmente amplia la vista a la pared, los lavatorios, el horno y el resto de ella. No es casual la cuidadosa distribución de la olla y el plato que esperan ser lavados, en tonos sepia que gradualmente se llenan de color: El espectador avezado podría deducir la propuesta del filme de esta misma escena. La cámara viaja por el resto del apartamento (un dormitorio aún desordenado, cuartos de baño impecables, una suerte de zaguán desastroso) antes de recalar en la sala, donde una joven pareja se encuentra compartiendo los alimentos, una al lado del otro. En toda la película, sus nombres nunca son dados ni sugeridos: Nagazaki plantea en los créditos simplemente Ella (Ayako Fujitani) y Él (Ryo Kase) a la manera de Anticristo, de Von Tier.

Comen en silencio, mirándose ocasionalmente entre bocados. La misma sola larga toma, que ha empezado en la cocina, va del rostro de ella al rostro de él, una y otra vez. Él mantiene la comida unos segundos en el aire, y cuando está a punto de engullirla, la cámara pasa a enfocarse en Ella, masticando. El ambiente es solamente perturbado por los palillos tocando los platos, y una leve brisa que no se sabe bien de dónde viene. En algún momento ella rompe el silencio (y es tan súbito y repentino que podría sentirse un grito más que una exclamación) preguntando "Higurashi no naku koro ni?" (Cuándo lloran las cigarras?).

Una sonrisa se forma en el rostro de Él. Se acerca hacia Ella y besa su frente, recogiendo el plato que Ella ha acabado. En un sofá, mientras está sola revisando una revista, menciona la poca hambre que Él debe tener, para escuchar desde la cocina "Tenemos que viajar". El plato de Él permanece en la sala, inacabado, con los palillos aún sin romperse.



















La siguiente escena corta a una hermosa toma del aereopuerto de Narita, hirviendo de gente, atareada en sus propios menesteres, con una canción de Kahimi Karie de fondo (Orly-Narita). Ambos caminan lado a lado, callados, Ella cabizbaja y Él mirando acaso un DutyFree. Un flashback (expresado por unos minúsculos créditos que dicen hace tres meses) nos muestra a la misma pareja, en el mismo ambiente, con un comportamiento diametralmente opuesto, rebalsando de abrazos y palabras de afecto, que, la verdad sea dicha, resulta chocante y sospechoso de antinatural, en su contraste con la escena anterior, a la cual volvemos.

Ella menciona, sin mirarlo, que el snowglobe que ha comprado el año pasado empieza a quedarse sin agua. Él no le responde, ocupado en una máquina de venta de gaseosas. Un suspiro y el alejamiento ulterior de la protagonista hacia el counter terminan por crear ese ambiente moderno de soledad en la multitud, cuando los silencios más grandes son los que se crean entre dos personas en un mundo que no se detiene a contemplarlos.

Ligeros gags visuales se suceden hacia la mitad de la película: Desde la confusión al momento de recoger el mínimo equipaje que llevó Él, pasando por la visita a los padres de Ella en un Japón rural en decadencia que no hace sino reforzar la idea de abandono de las relaciones en el mundo actual, hasta el cálido atardecer en medio de cerezos cerca al parque de la paz en Nagasaki (un guiño al director, sin lugar a dudas.)

Los padres merecen especial mención, ignorando completamente a Él, solícitos hasta el límite con Ella. Sin ser totalmente abiertos al diálogo, demuestran afecto, preocupación, necesidad de ayudarla. Es imposible para nosotros entender qué puede ser esto, más allá de la depresión o una torpe angustia existencial. Se llega a intuir que parte de la responsabilidad la tiene Él, consolando inefectivamente a su compañera durante los dos episodios de llanto.

Es entonces que finalmente se revela la historia.

Al momento de volver, ella se encuentra sola en la sala de embarque, acariciando un snowglobe que recrea, a la manera de Shortbus (2006), los lugares en los que se ha desarrollado la película hasta el momento. De un modo similar a aquella noche en que Shahrzād narra a Shahryar el cuento de un sultán que decapitaba vírgenes al amanecer, corremos el riesgo de empezar el filme nuevamente, pues el snowglobe da lugar a una casa, que empieza por una cocina y poco a poco nos muestra una sala y una mujer comiendo en silencio, al lado de un plato vacío y unos palillos aún sin romperse: El espectador comprende no sólo que todas las pequeñas inconsistencias no son más que una mujer que ha estado sola durante toda la película, sino que la compañía de viaje es la búsqueda de su propio paraíso perdido, envuelta en recuerdos que desdibujan su realidad.

La escena final en la que al volver Ella a su apartamento, lo encuentra sentado revisando un libro de entomología, se presta a muchas interpretaciones. Aumenta la confusión el último bloque diálogo:

- Hola.
- Hola.
- Las cigarras cantan en verano, sí?
- Gomenasai. Toma. (Quizás se pueda traducir como Lo siento, o tal vez, Estoy arrepentido.)

Mientras los vemos abrazándose, la cámara enfoca lentamente la mesa, con un nuevo snowglobe, con dos pares de palillos entrelazados. Los créditos aparecen.

























Biyuinfo!

- Like Dylan in the movies >_<

domingo, enero 17, 2010

El día final

Me ayudó a bajar del taxi en la esquina del terminal, él tenía solamente la ropa con la que había venido y encima una chompa que compró aquí, yo, muerta del sueño, una falda y un polo, que muy poco me abrigaban, claro, y su casaca. Habíamos salido de compras un poco el día anterior pero hoy me dio sueño y las pestañas se pegaron, estuvimos dando vueltas el día anterior pero yo ya no escuchaba porque mis pestañas y se acercó a ver si los buses ya saldrían.

- Espérame un momento, por favor -me dijo.

Y mis pestañas seguían cerradas, y mi boca murmuraba un "sí..." tan leve que tal vez no lo escuchó y pensé por un segundo, mientras me sentaba en la banca a dormitar, nuevamente en que en el taxi me había quedado dormida en su pecho y quizá un poco de la arena se quedó allí porque también la arena quería dormir conmigo, mis pies tan desnudos simplemente eran como su pecho y yo era como la arena, y cada quien dormía encima del otro, cada quien era un remedo del anterior, cada quien era un recuerdo del anterior y tal vez si la arena dormía en mis dedos y mis dedos en su pecho, tal vez su pecho dormía en otra luna, otra luna que se colaba por mis pestañas no tan cerradas que se orientaban al cielo, un poco, simplemente, un poco entreabiertas.

- Llegamos una hora temprano -me dijo, despertándome con un beso en la mejilla - Te quedaste dormida?
- Estaba soñando con la luna.
- Oh, la luna es incompleta... te diste cuenta? A veces en el día ves al sol y la luna al mismo tiempo, no?
- Sí.
- Pero en la noche sólo ves a veces a la luna y---
- Nunca al sol.
- Por eso, sabes, se suele asociar la luna a la divinidad femenina, prácticamente en todas las culturas. La gente creía que cuando el sol se iba al anochecer, iba a ver a otra luna. Cosas misóginas, dignas de Schopenhauer.
- Yo soñaba que eras la luna, y la arena... bueno, algo así.
- Yo orbito como---
- No, mejor no lo digas. Lo arruinarías a tu estilo. Mejor quédate callado.
- Claro, mujer.

Una hora antes, había dicho tantas cosas hermosas bajo la luz de esa misma luna, frente a mi mar, y tal vez era algo cosa de él, cosas que son tan lindas aunque a veces tan cursis que una lo mira y se pregunta "se da cuenta?", para luego responderse, no, ningún hombre se da cuenta en esos momentos. Ni hombres ni mujeres, sueltan lo que tienen en mente y siguen con ello, letra tras letra, tal vez el secreto es jalar la primera y ya ves a la segunda esmerándose por acompañarla, la tercera se anima y las otras no tardan en llegar. Así salen esas cosas, son lindas o cursis no sé, sólo sé que me hacían sentir tan bien, esos días bajo la luna, el mar, cosas de él al lado de cosas mías.

De repente interrumpió mis ideas cuando empezó a cantar, sin mirarme, como quien recuerda algo que tenía que hacer, como quien quiere hacer algo para luego recordarlo, cosas de él.

- I am the walrus. Coo-coo-ka-choo.
- ...
- Los Beatles. Había uno que tenía máscara de conejo y la guitarra, imagínate que chévere.
- Moncho.

Se río en ese momento y se pegó un poco más a mí, protegiéndome del frío con sus delgados brazos. No recuerdo que fue lo que dijo, y seguramente no fue nada importante, seguramente las mismas cosas que decía siempre. La luna, simplemente, desde arriba, y el sonido de los carros pasando en la avenida a nuestra izquierda, esperando simplemente unas horas más hasta que su carro partiera.

- La pasamos bastante bien, no?
- Claro.
- Mira, en un mes voy a volver y---

En ese momento le di un beso, parándolo a media frase, para bien. También en ese momento no supe por qué, pero una lágrima empezó a bajar hasta mis labios.

Al decirle adiós, me di cuenta que no era yo quien estaba llorando.

lunes, noviembre 16, 2009

D & G II [Libreta de Dani conteniendo instrucciones]

Empuja las palabras hacia adentro, fuérzalas a través de mis labios y déjame escuchar de un modo más simple, más infantil, no me repitas cosas que ya sabemos, no me repitas cosas que ya sabemos, camina lentamente entre esas otras que no se oyen y no se pronuncian o fállame en un instante en el que yo sea consciente y me atraiga el error o la equivocación sea lo suficiente; repta un poco debajo de mi cuerpo, supera todo aquello que te bloquea y te cohibe y no te permite estar o ser y discutirme un poco y olvidar esas cosas que matan vidas de a pocos, tuyas o mías.

Quiero que me susurres más cosas que no pueda oír y que tú tampoco sepas que sean, perdidos entre ecos y letras imposibles de entender, encontrar una comprensión más allá de esta, decididamente falsa, decididamente incompleta, abrázame y déjate abrazar con un poco y deja que esos pensamientos al despertar sean un olor familiar marcado en tu cuerpo mientras yo te repita algunos secretos torpes míos, algunos secretos que no lo sean y otros tantos que me invente en el momento y pequeños ejercicios de asociación, de condicionamiento, y no me escuches cuando te diga "Las pesadillas son una ventana a tu otra vida. Tu muerte bajo mi piel, esa otra vida." No escuches mis palabras, porque yo no creo las cosas que digo, pero siéntelas en un vago ejercicio zen, olvidar el conocimiento teórico y perderte en la súbita iluminación de esa otra cosa que es mi voz, mi piel nuevamente que no es muerte sino simplemente

mi piel

y la tuya, tal vez, también.

Arequipa, 4 de agosto de 1988

jueves, octubre 29, 2009

D & G I [First Date]


- Por favor cuéntamelo otra vez.

"Cómo es que este momento existe?" era una de las cosas que, mirando para atrás, yo debería haberme preguntado en ese momento de febrero, moviendo los brazos arrítmicamente en un pálido ejercicio de baile, con el humo de su cigarrillo flotando por todo el ambiente, esos lentes empañados que él ya se había sacado e insistía en revisar que no hubieran caído una y otra vez, siempre tan terriblemente miope. Pero no; en lo que yo pensaba era en la canción con la que en cierto modo, siento que se le puede dar un principio a toda la historia. Kela Gates y Los Belking's empezó [empieza] lentamente en un piano negrísimo y viejo, las teclas amarillentas y un intérprete en similar estado de antigüedad sin ser una ruina, imagínatelo, era la primera vez que yo veía algo así en persona, tan cerca que casi puedo [podría] estirarme y tocar el hombro del caballero, así de cerca está. Sentados en una de las mesas más cercanas al escenario, me distraigo un poco jugando con mis dedos, sin saber como romper el hielo. La canción es vieja, le digo a Dani. La canción es vieja, a mi mamá le gusta esa canción, pero es la primera vez que la escucho en piano, Dani.

- En serio? Es la primera vez que vas a La Bóveda?
- Eh... no, primera vez que veo al pianista, es nuevo, no?
- Si por nuevo entiendes lo que ha pasado en Arequipa los últimos diez años, sí pues, nuevísimo, nuevísimo.

Me sentí tan avergonzada de ser capturada en una mentira tan ingenua, que pensé por un momento "Debería de retirarme, escapar, fugar?", pero Dani no me dijo nada. Esa tarde él estaba más preocupado mirando a todos lados, buscando un mozo que nunca llegaba a acercarse a nosotros, un toreo nocturno, ya veías al mozo acercándose a dos metros y ¡olé! nos esquivaba tan hábilmente que forzosamente algo tendría contra los dos. Fue una manera fantástica de salvar la conversación que tan malamente inicié, empezar a reírnos y compartir todas aquellas ocasiones que nos habían toreado en un local cualquiera, en la Universidad, sí, un toreo en toda regla, ya estás preparada para empezar cualquier cosa y... ¡olé! Tienen una manera de escaparse, mozos, profesores y gente que no hace su parte del trabajo por igual. Pasados unos diez minutos, él se paró de la mesa. "Discúlpame un segundo, esto está tan lleno que seguro el mozo tardará Mil Horas en notarnos", me dice Dani, yendo al mostrador a pedir una carta, y yo me quedo pensando en Calamaro y Los Abuelos de la Nada, por lo de Mil Horas; bonita canción, no? Se me ocurrió que sería una coincidencia fantástica que en la calle también estuviera lloviendo, y doblemente fantástico si llego a ver a un tipo dos horas, mil horas, como un perro, estás mojado, ya no te quiero, así que decidí echar un ojito por la ventana, a ver si ya estábamos en tonos celestes grises o si hoy sería un atardecer tranquilo. No lo recuerdo muy bien. Imagino que sí, era 17 de febrero en Arequipa, y ya sabes bien lo que digo de esta nuestra ciudad, en febrero no hay soleados. Digamos, finjamos, que recuerdo que estaba lloviendo, [mucho daño no le hace a la narración] y mientras miro como poco a poco las calles se vuelven ríos y la gente se cubre con periódicos o maletines, la voz de una mujer se impone entre el murmullo general de La Bóveda. La sorpresa nos coge a todos, y guardamos un respetuoso silencio ahí mismo, y ahí, sí, es ahí que viene el recuerdo más fuerte, lo que abre mi cabeza cuando quiero contarte esta historia:

Strawberries, cherries and an angel's kiss in spring
My summer wine is really made from all these things


Dani llega con una carta en las manos, mientras yo permanezco con la mirada fija en el escenario, toda mi atención a su voz. A su herida, escucho que dice Dani.

- Qué bueno, ya empezó el show. Me encanta como canta esa mujer. Cada palabra suena como una dulce y lenta herida cuando ella habla.
- Dulce y lenta herida? Eso lo has sacado de algún libro.
- El amor, dulce herida.
- Néctar de verano también es una canción original en inglés?
- Sinatra. Te gusta esta versión a piano solo?
- Me gusta mucho.

Que no es una charla romántica? Bueno... No sé. De qué hablan los jóvenes hoy en día, ah? Jajaja. Las mismas cosas, presumiblemente nada románticas, seguro si se encuentran en la noche hablan de algo que vaya con qué hicieron en la mañana o si hablan en la mañana se preguntan como durmieron; y si se hablan dormidos, bueno, supongo que hablarse dormidos ya es romántico, no? Jaja. Dani se alisa un poco el pelo y también mira por la ventana [entonces sí estaba lloviendo]. Voltea a verme y me sonríe, mirando mi cara de leve desconcierto. "Siempre lees la carta al revés?" "Sólo cuando me entreno para leer documentos cabeza abajo" "Estás loca". Pero a Dani no le dije que la razón de tener la carta al revés era obvia: No estaba leyendo nada, la comida y la bebida eran lo último en mi cabeza, mis oídos tan concentrados en el escenario, y yo, sintiendo, siento que lo que menos quería era leer cartas o documentos cabeza abajo: La voz de esa mujer era demasiado absorbente, demasiado copante. Fue la única vez que yo la vi, y tal vez por ello tiene cierta fuerza extra en mi memoria. Para Dani fue la última; meses después, cuando volvimos, nadie nos supo dar razón de la cantante, o del pianista, o de la misma Bóveda. Pero me estoy adelantando: La Bóveda cerró puertas en ese periodo en que se me confunden las fechas, creo.

Take off your silver spurs and help me pass the time
And I will give to you summer wine
Mmm-mm summer wine


- Ayúdame a pasar el tiempo.
- Sabes inglés?
- Bueno, es por el trabajo, recién estoy aprendiendo.
- Qué linda.
- No, de linda nada, si no lo hago me botan de la agencia.
- You might as well get thrown off your agency, if they find out you're taking your coffee break in a place like this, with a guy like this, at an hour like this.
- Yes, my name is Gabriela. Pretty much to meat you.

Y esa primera vez que nos animamos a salir, era pasar el tiempo en momentos de ese tipo. No los recuerdo todos, seguramente Dani tampoco, la proverbial mala memoria de ese chiquito para las cosas 'triviales en la vida'. Pero en verdad, recordarlo todo exhaustivamente no tiene sentido, cuando es tan simple, y esa canción queda tan fuerte en mi cabeza. Puedo decir que recuerdo pequeñas cosas, pequeños detalles. Saliendo, se nos hacía tarde a los dos y buscamos un taxi en la noche: Imposible encontrarlo, imposible porque ahora él está estirando la mano, riendo al verme tan empapada a pesar de haberme dado su chompa para cubrir un poco mi peinado, irremediablemente arruinado. Está con la mano estirada y ningún taxi se detiene o nos hace caso o siquiera da signos de ver nuestra existencia. A pesar de toda la lluvia que se nos viene encima, él se ríe, y supongo que tú también te reirías al ver la escena, empapados de pies a cabeza o de cabeza a pies, en esencia, un día de febrero feliz. Me pego un poco a él, y lo cubro con la chompa, estirando mis manos para llegar hasta su cabeza. Las luces de los carros pasan una tras otra, mostrándome su cuerpo trémulo y algún estornudo suelto, llenos de nuestra risa nerviosa; finalmente interrumpida por un taxista que al fin nos presta algo de atención.

- Como si también los carros nos estuvieran toreando, no?
- Jajaja, sí.
- Bueno, al menos uno paró.
- Olé.
- Me gustó mucho todo.
- La pasaste bien?
- Sí.
- Me alegro. Me alegro.
- La canción... la canción fue lo mejor. Esa versión en piano, fantástica.
- Ah, Summer Wine es una canción inmortal. Ya te pasaré la colección Sinatra, pero de esa canción seguirán sacando versiones toda la eternidad. Tus hijos seguro bailarán con eso, probablemente en una medio electrónica o lo que sea que haya entonces.

Por eso, bueno, supongo que no, nada especial, nada romántico. La noche bajo la lluvia, dices? Hay otras, hay otras que sí las consideraría. Tres cosas que se me quedaron marcadas, creo que serían, sus lentes, la lluvia, la canción. No me preguntes porqué, los lentes los perdió unos años después, la lluvia que cae, al igual que los ríos en los que te bañas, nunca es la misma. Sólo la canción me trae esa memoria. O, sólo esa memoria me trae la canción, no sé muy bien. Pon esa canción, a ver si la encuentras.



Biyuinfo!

- Parte 1 de... eh... no sé. Varias.
- Grandes bloques de texto y pocas imágenes yeeeeee.

lunes, octubre 26, 2009





Hoy no quiero poesía experimental ni instrumental ni mucho menos ambiental

Hoy quiero un poquito de

Y bailar con animales vertebrados.

jueves, octubre 15, 2009

Yume Miru Kusuri: Una droga que te permite soñar

Yume Miru Kusuri obedece a las convenciones de las novelas visuales japonesas tan sólo en la superficie. Aventura de texto, un protagonista en edad escolar, tres chicas. Un dating sim, un shoujo game, para los entendidos, adolescentes y adultos por igual. Pero es tan sólo en la superficie: Las técnicas narrativas empleadas superan con creces éxitos como Ying-Yang o Clannad. Sí, Clannad.















Kouhei Kagami es un estudiante con excelentes calificaciones y una vida social normal, pero se siente vacío por dentro. La historia se inicia con un momento importante en su vida, donde tres chicas más deprimidas y solitarias que él se involucran en su vida y la convierten en una montaña rusa de emociones. Kouhei debe elegir a una de ellas o arriesgarse a que todas se pierdan en su propia desesperación. La trama demuestra algo que siempre dejamos de lado al momento de jugar un producto importado por JastUSA. Por regla general, una novela visual nos da un cierto camino a seguir, mostrándonos las posibilidades "románticas" con cada una de las coprotagonistas. Es potestad del jugador decidir qué escogerá, la chica tímida, la intelectual, la animosa, la irritante, etc. Digamos, hay 4 chicas por elegir, pues el juego tendra 8 historias posibles: 4 finales buenos, y 4 finales malos. De haber 5 chicas, habría 10 historias, 5 buenas y 5 malas, etc. etc. etc.
La diferencia en Yume Miru Kusuri, es que sólo hay tres finales, que fallarían en llamarse buenos o malos. Son más, una interpretación realista de las acciones; de la imposibilidad de la perfección en los actos, sea para quien sea.



Tempranamente se nos presenta la depresión crónica de la primera chica, Mizuki. Tempranamente se nos introduce a la violencia que sufre la segunda, Aeka, dentro y fuera de la escuela. Quizá engañosamente, pensamos que la última, Nekoko, le da el toque de inocencia a la historia, una niña que se describe a sí misma como un "hada del mundo de los sueños": No le toma mucho tiempo a Kouhei darse cuenta de la adicción terminal a metanfetaminas que sufre Nekoko, absorta en su propio mundo imaginario, fabricado para poder escapar de una vida que se le hace intolerable. Tenemos pues, depresión, autoestima y drogadicción.



Como ejercicio narrativo, podemos considerar a Yume..., un intento de llegar a la novela incompleta a partir de la novela completa, entendida como la elección consciente. Quiero decir, demostrar la carencia de una solución completa, el que elegir una ruta siempre aborta otras, y no necesariamente para "mejor". Sería estúpido discutir aquí la naturaleza de lo "mejor" y lo "peor", pero saber que al escoger una ruta condenas a las otras dos protagonistas a destinos trágicos, dice mucho de la percepción del autor sobre lo que es orientar nuestra ayuda, o aquellas cosas que escapan a nuestro poder de decisión; saber que Nekoko acabará vendiendo su cuerpo por más drogas, Aeka asesine a su familia y compañeros del colegio o Mizuki acabe con su vida desde el techo de un edificio en otra ciudad, es simplemente innovador, en el campo de las novelas visuales. Vienen a la mente los ejercicios de novelas en partes, los libros de make-your-own-adventure, pero Romeo Tanaka [quien actualmente colabora en la popular serie Infinity de Takumi Nakazawa] consigue adaptar adecuadamente las técnicas narrativas modernas a un mercado infestado por opciones de autotexto y pornografía de mala calidad. Tanaka logra una trama elaborada, con ligeros guiños y referencias a otras obras maestras del rubro, como Narcissu o Ever17. Tanaka nos muestra que "hacer algo", siempre involucra el "no hacer otras cosas". Este miedo a perder oportunidades resulta increíblemente conveniente para la novela visual: La posibilidad de empezar de cero y hacer las cosas 'bien' o por lo menos que sea más adecuado para cada jugador, es increíblemente satisfactorio.


Qué queda por decir? Cualquier novela visual en proceso debe de reconocer ciertas pautas. Felizmente, Tanaka se zurra en estas y ha creado un producto hermoso. Aunque aún lamento la muerte de Nekoko y la continuación de la violencia con Aeka, Yume Miru Kusuri: Una droga que te permite soñar no es sólo lo que promete a simple vista, aventura de caminos múltiples; es un fantástico ejercicio en narrativa nolineal, y una crítica ligera a la continuidad en la ficción. Una vez has seguido el sendero de Mizuki, es memorable el encuentro con Nekoko. Con las partes que quedan de ella, se entiende.


martes, octubre 13, 2009

Sobre el baile



Es entonces que tomo un poquito de ti sin arrugas ni dolores ni poemas en mi boca, blanco el pensamiento e intentado eliminar lentamente partes de otros en mi cabeza, y me arrastro criatura reptante en pliegues de tu cuerpo mientras nos reímos por algo que dije [hoy no puedo recordar], conforme mis dedos -inexpertos, no me crees- acarician tu cuerpo una y otra vez, sorprendidos por su súbita erudición los diez, los veinte. Los cuarenta. Me siento sofocado y yo intuyo que también tú lo sientes de ese modo, hago una pausa y tu aliento no es frío ni cálido ni tibio, ha escapado de cualquier temperatura en esta tierra tan hermosa a 23 grados eternos, yo ya tengo 21 y de eterno no me quedó ni la idea, absorto en la temporalidad tantas veces, tantas palabras escritas al viento sobre la naturaleza de nuestro tiempo juntos, pero no en ese momento, porque en ese momento se me ha prohibido estar absorto, pensando o lo que fuera; en ese momento siento que mi cuerpo está bailando, aunque digas que no es ninguno de mis diecisiete talentos, condenado a estar sentado oh un burro amarrado en la puerta del baile o quizás en medio de la fiesta, burro al fin y al cabo, está bailando de un modo que es desconocido pero una familiaridad tan extraña como repentina me lleva a pensar que seguramente sabe algo que yo no sé, algún conocimiento que no le ha enseñado nadie, velado al despertar consciente o acaso el maldito aprende muy rápido y tan rápidamente evitas que yo abra la boca y hable de eso -no arruines el momento, tanto me conoces para saber cuando decirme, stop- pues mis ojos suelen delatarme, o quizás mis labios esta vez, separándose lentamente cuando soy silenciado por otros que saben expresarse mejor que yo y empiezas a comerme en partes, no encuentro mejor manera de decirlo, Sebastián comido en partes, Sebastián en mil pedazos de su corazón en una habitación sin cuatrocientos golpes, tan sólo cuarenta dedos en un cuerpo que se mueve a un ritmo absurdo para él y el encanto de la novedad desaparece apenas por un segundo brevísimo...

- Yo-yo quisiera fotografiar el momento.
- Enfermo.
- No, no, o sea, fotografiar el instante del estado mental, la certeza absoluta de como me siento ahora, la pasajera sensación de---

Y nuevamente los labios que hablan mejor que yo me silencian devorándome, de otro modo imposible descripción, de este modo una simplificación que es sospechosa pero las palabras son -tantas veces te lo digo- son una comunicación menor, un rebajarse de nuestros actos a veintisiete caracteres permutados pero, repito, no son caracteres ni comunicación ni letras los que dulcemente me pierden en el baile donde los mejores instantes son los de imposible descripción y tal vez por eso lo de fotografía mental, tal vez por eso miro unos instantes al vacío cuando hay felicidad en el aire y la comparación no tiene sentido, ella que eres tú comiéndome y yo que soy él en un festín frugal, marca de ouroboros o catenaria simple que se balancea entre esos dos parantes que ya son los dos cuerpos parte o todo, integrante o equipo, bien en un ligero susurro al oído, las cosas que son las más hermosas porque nacen del instante jamás planificado y sientes que...

- Sigue.
- [ ]

Sientes que levitas y te alejas cada vez más rápido, cada vez más al ritmo de tu cuerpo del que te estás yendo, no es un abandono sino que presientes tan sólo una despedida brevísima La petite mort o la de verdad no se puede saber sin ser monje o francés pero enloqueces cuando a cada ocasión el ramalazo, el torrente, la ráfaga te golpea suavemente a veces en las rodillas o quizás también al final de la espina, tan suave y tan rítmicamente ambos, tan fuerte y tan desincronizados ambos, al principio y al final una palabra que se utiliza con tanta levedad en estos tiempos para tantas cosas que sé a qué me puedo referir cuando la sintonía es compleja entre los dos parantes que ya son una catenaria oh dios mío oh dios mío quisieras pensar o decir pero rara vez es Dios en el que pensamos en ese momento que tan próximo ya y las palabras que

- ...
- Ah.

Las palabras que tan próximas alguna vez no son ahora más que ideas olvidadas en un lugar en el que no estás o estás solo o estás con alguien y el cuerpo ya no eres tú, tu cuerpo soy yo, lo sé y mi cuerpo eres tú, si pudiera decírtelo en ese momento, mi cuerpo eres tú tú tú allí al final que es un principio o una muerte o lo mismo sin importancia, lamentable traducción a palabras esos momentos que tú. Esos momentos que yo. Esos momentos que tú.

Biyuinfo!

- This is Spartaaaa xD
- Me encanta True Faith, de New Order.

sábado, setiembre 12, 2009

Cinco: Lorena [Créditos de la imagen a vofan]

“Entonces ella lo llamó y le dijo, no he dejado de pensar en ti en todo este tiempo”.

Lorena está escribiendo en su computadora, eterna insomne. Una chalina la protege del frío en la ciudad, potencialmente asesino a esta hora “Potencialmente asesino como todos”, piensa. Tiene un sobre manila sobre la cama, y sonríe pensando en las posibles permutaciones que el idioma le permite. “Un sobre sobre la cama de mi sobrino, sobrando de un sábado sobria”. Considera brevemente incluirlo en su historia, pero lo desecha por facilista. El sobre ha llegado en la mañana, con su nombre escrito encima y una caligrafía que pudo reconocer con facilidad, a pesar de tanto tiempo sin ver esa letra, cuadrada y sin gracia. Lo ha enviado Pablo, desde una ciudad de nombre impronunciable, en Alemania. En otra época, Lorena, ávida por saber de la vida en Europa, habría devorado el contenido del envío, presumiendo de las postales con sus conocidos, memorizando cada detalle que pudiera verse interesante o exótico. En otra época, pues Lorena está desde hace varias horas balanceando la posibilidad de quemar el sobre sin abrirlo. Tal como quemó todas las cosas que le recordaran a Pablo, la pulsera, los peluches, las cajas. Momentáneamente se asusta: “Y cuando ya no haya nada por quemar, me prenderé fuego a mí misma.”

Una carta cerrada, recuerda Lorena, limpiando sus lentes, es una gran cantidad de posibilidades. Puede ser un regalo, un adiós, puede ser un anuncio terrible, una noticia feliz. Una carta cerrada es como cualquier secreto, materia de Proteo: Apenas lo abras cogerá una existencia tangible y será parte de tu vida, sean noticias o imágenes. Como siempre, el secreto desaparece apenas cuando empieza la diversión. Una carta cerrada es mil veces más interesante que una abierta.

El sobre continúa en la cama, ajeno a los devaneos Loreneicos, inmutable.

- Podría hacer tantas cosas con usted, señor carta-de-Pablo. Siguiendo la lógica aplicada con la pulsera-de-Pablo, el anillo-de-Pablo, las rosas-de-Pablo, debería botarlo o quemarlo. Sin embargo, usted aparece en un momento en el que nada me despierta demasiado interés en la vida. No tengo manera de saber cuál sería el impacto que usted cause en mí, una vez leído. Suficiente impacto es verlo ahí, echado en mi cama, que alguna vez fue también cama-de-Pablo. Sabe qué? Sólo de algo estoy segura: Si no lo leo, me arrepentiré, porque probablemente es la última carta que él me mande, tan lejos como seguramente está. Si lo leo, también me arrepentiré, porque probablemente sea más de lo mismo.

Continúa en la cama, inmutable.

- Ah, usted seguramente juega ahora a ser el interesante, no? Claro, una le muestra la cama y ya está, tirado como un poltrón, dándose la gran vida, mientras yo no acabo de escribir esta historia que ya lleva días y el final se me hace muy artificioso, ah, las historias de llamadas y de segundas o terceras o décimas oportunidades. Y quizás la información que usted esconda en su interior sea justo lo que yo necesito… O quizás justo lo que no necesito. Cómo decidirse, cómo tomar un curso de acción, al verlo tan ajeno al problema. Vamos, dé su opinión! Quiere o no quiere ser leído?

Inmutable.

- Tal vez para después, no? Permítame acabar con esto. A usted lo dejo guardado.

Lorena guarda el sobre en la estantería, entre algunos libros que no lee hace años. Está regresando a la computadora, cuando alguien toca la puerta de su cuarto. Amanecerá en unas horas y sabe que no debería estar despierta tan tarde –seguramente se trate de su padre, intentando convencerla de las bondades de ocho horas de sueño, ocho horas de trabajo, ocho horas de espera –pero aunque la voz que viene del otro lado de la puerta es terriblemente familiar, no se trata de ningún familiar. “Voy a entrar”, dice Javier.

- …
- Jesus, Mary and Joseph Chain. Acabaste de hablar?
- Perdón?
- Por teléfono, estabas hablando con alguien. Acabaste de hablar?
- Sí, ya terminé con eso.

“Con un sobre a una distancia terriblemente larga, supongo”.

- Y…
- Traje ron. No, espera, lo he dejado donde Antón.
- Nuevo Best Friend?
- Nada, con uno bastaba. Aparte él ya está con mejor amiga.
- No me interesa.
- Me imaginaba que dirías algo así.
- Entonces también te imaginaste que te diría “Qué mierda haces aquí”, no?

Lorena lo mira, de pies a cabeza. Cómo demonios convenció a su padre para poder pasar? Encima, hay un olor a ron en el aire que no consigue disimular. “Ebrio, mal vestido y encima en complicidad con mi viejo. Por qué tienen que ser así? Siempre---“

- Oye, tuve un sueño. Hace unas horas.
- Yo también. Pero mi último sueño fue hace meses. Ya no sueño.
- No te creo.
- Eso tampoco me importa.

Javier se calla, buscando los ojos de Lorena. Ella se ha acercado con un lapicero a uno de los
estantes y coge un sobre. Tacha una y otra vez el remitente, hasta que es imposible leer nada.

- Ves esto, Javier?
- De quién es?
- No importa. Las cosas tienen más un valor simbólico a veces. Qué hacemos con el sobre?
- De quién es?
- Qué hacemos con el sobre?

Javier la mira.

- Lo lógico sería abrirlo y ver lo que tenga adentro.
- Ajá…
- Pero no tiene ninguna lógica que hayas tachado el nombre, ni ninguna lógica tenerlo quien sabe cuanto tiempo sin haberlo abierto, ni mucho menos el que yo esté aquí a esta hora, queriendo contarte un sueño, no?
- Ajá.
- No lo has leído, verdad?
- No. Ya ves a donde voy, no?
- Salgamos a caminar y vemos que hacemos con él. De paso que te cuento mi sueño.
- Ya te dije, no me interesa.
- Entonces no habrá problema si lo cuento en el camino.

Lorena sostiene el sobre contra su pecho, como protegiendo a un niño del clima, intentando darle parte de su calor corporal, cuidando que nada le pase. Javier, a su lado, camina silencioso, el frío ayudando a que los últimos rastros de ron se disipen de su mente. “Ah, obvio, ahora no me dirá ni jota. Mejor así, no lo crees, carta-de-Pablo?”, piensa ella, sonriéndole al sobre en sus brazos. Los faroles iluminan las callejuelas cercanas a la casa de Lorena, cubiertas de sillar y de musgo, mientras caminan, inconscientemente pegándose el uno al otro, buscando mantener la temperatura entre los dos. Ella se detiene a ver una casa.

- Te gusta esta casa?
- Me da igual.
- “Me da igual” “No me importa” “No me interesa”. Es lo único que sabes decir?
- Parece.

“En verdad, es muy hermosa, pero no tengo ganas de hablar de eso; ni de hablar de nada con nadie. Déjame en paz. No sé para qué viniste, triste excusa el querer contarme un sueño. Sólo quiero estar sola. Sólo déjame sola”.

Javier está hablando de un sueño que tuvo, mientras Lorena, atenta a las palabras, camina mirando las paredes. Se detiene a ver las inscripciones en algunas, interrumpiendo la narración.

- Qué estás mirando?
- “Marita y Richard 4ever – 04/05/99”
- Más de diez años. Qué crees de ellos, Lorena? Que estarán haciendo ahora?
- Te gustaría que dijera “Haciendo vandalismo juntos en otras paredes”, no? Pero no creo. Lo más probable es que estén preocupados en cosas de verdad, estudios, trabajo, no sé. Cosas serias. Es bonito a veces dejar un 4ever, pero no creo que 4ever dure más de unos meses.
- Bueno, da la casualidad que Marita es prima mía, y Richard es mi cuñado.
- Sí?
- Claro. Llevan doce años casados, tienen dos hijos, los sobrinos más pajas que se pueda pedir, recontra cachetones. Es una completa sorpresa ver esta inscripción, supongo que son ellos.
- Sí? Cómo se llaman los hijos?
- Miguel Ángel y Rafael.
- Ah, artísticos tus primos.
- Más bien tortuguísticos.

Una sonrisa se forma en los labios de Lorena.

- Ya era hora de que te rieras.
- Sólo he sonreído un poco.
- Jaja. Ese papel de mujer fría no te va. Cómo te vas a reír de mis primos tortuguísticos, por favor.
- Ya sé que podemos hacer con el sobre.
- Qué cosa?
- Vamos a la plaza y finiquitamos su vida.
- Bueno.

Aceleran el paso, y Javier empieza a hablar del significado posible de la niebla azul en su sueño, barajando posibilidades que Lorena sabe bien, pues conoce de éstas cosas, sabe bien que no son la que de verdad él piensa. Antes de que él diga lo que ella ya intuye en sus palabras, llegan a la plaza.

- Botémoslo aquí.
- A ese abismo insondable, profundidad increíble, cementerio de botellas de vino?
- Justamente. Esta plaza es ideal para tirar cosas. También para sentarse de noche y mirar estrellas, no?
- Permíteme los honores. Pero antes de ello…
- Qué?
- No me vas a decir de quién es, no?
- Tú ya te imaginas. Y supongo que algún día te contaré.
- Godspeed, carta desconocida de una persona desconocida, esperemos que no tenga una desconocida cantidad de dinero adentro, porque nos sentiríamos desconocidamente estúpidos.

“Ojalá fuera desconocida”, piensa Lorena, al ver el sobre cayendo al fondo. “Y ojalá sea lo último que nunca sepa de ti”. Javier se apoya en uno de los portales, mirando la plaza. Ella se apoya en la baranda, abrigándose con la chalina.

- Bueno, ya se me hace tarde.
- Espera un rato.
- Un rato.

Mira a Javier, esperando que diga algo. Ha terminado la historia de su sueño antes de arrojar el sobre, y no ha dicho nada más, aparte de algunas teorías que saben incongruentes.

- Bueno…
- Eras tú.
- Ah?
- Tú, tú eras la chica del sueño. La que desaparecía en polvo, la que yo imaginaba era lo único que había en el mundo. Yo era la niebla.
- Bueno, ya me ves, no he desaparecido.
- No, estás aquí.
- Y?
- Por qué tienes que hacerlo tan complicado siempre? Por qué, si sabes lo difícil que es para cualquiera decir estas cosas?
- No sé. Nadie te pide que digas las cosas que dices. Tú lo haces porque deseas hacerlo, yo te escucho porque no tengo de otra.

Él suspira, y su aliento, cálido, aparece como una nube de vapor, que prontamente se disipa en el aire. Lorena lo imita, creando nubes similares, una tras otra, atragantándose finalmente.

- Torpe.
- Creo que he tomado aire helado. Mañana voy a amanecer mal. Te responsabilizo a ti.
- Si quieres, por mí no hay problema.
- Responsable irresponsable.
- Toma mi casaca, te vas a congelar.
- Oye, como se llamaba el esposo de tu prima Marita?
- Mi prima Marita? No tengo ning--- No, espera.
- Jajaja. Ya me parecía que te lo habías inventado todo.
- No importa. Estoy convencido que Marita y Roger siguen juntos, sean o no primos míos.
- Richard.
- Lo que fuera.
- Oye, de verdad ya es tarde. Y a ti ya se te pasó el ron.
- Puedo ser cursi?
- Igual lo escucharé.
- “No puedo vivir sin ti”.
- Terriblemente cursi y trillado.
- “Suena estúpidamente cursi, pero es la verdad.”
- Ídem. Sorprendente, sin el alcohol presente.
- Qué harás mañana?
- Tengo que dejar unos papeles por el centro.
- Y de ahí?
- Supongo que tengo toda la tarde libre.
- Vamos al cine o algo?
- Sólo si vemos algo que yo quiera.
- De acuerdo. De acuerdo, mujer.

Por primera vez en la noche, Lorena mira los ojos de Javier. Es fácil notar que él se ha sacado una carga de encima, y camina hablando despreocupadamente de películas de directores franceses, alguna que quizás hayan visto hace años. Lorena sonríe, al pensar “Y así ocurren las cosas. Sin melodrama, sin romanticismo, simplemente pasan. De pararme a analizar la situación, habría podido hacerlo mejor, no todos los días te dicen algo así. Pero la vida es cualquier cosa menos esa ensalada de corazones rosas que nos quieren vender. Qué habrá mañana en el cine?”.

Ella lo embarca en un taxi, y al despedirse, Lorena nota que sigue con la casaca puesta. “Me la devolverás mañana”, alcanza a decirle Javier, desde dentro del carro. Le hace adioses con la mano, antes de meterse a su cuarto y acabar un párrafo que la tenía preocupada.

“Él, calmado y centrado en sí mismo, le responde: Tampoco yo”.

Se acuesta, abrigada en el cuero negro. La felicidad, a veces, toma las formas más extrañas, piensa Lorena finalmente, abrazada a la casaca-de-Javier, antes de volver a dormir. Y volver a soñar.


Cuatro: Antón [Moon Over Soho - Colores]



Antón se echa en su cama y recapitula un poco las cosas que estuvo hablando con Javier hace unos minutos, antes de que Javier se fuera, Javier con la sonrisa en el rostro, sonrisa que en verdad no tiene el menor fundamento… pero se necesitan razones para sonreír?

- Para demostrarte que no estás soñando, te contaré una historia secreta.
- Secretísima. Un secreto se acaba apenas lo cuentas.
- De Sandra. De su viaje.
- Bueno.
- Pasada una semana desde que se fue en Febrero, la llamé un par de veces. Como no volvía yo estaba preocupadazo, le di plata apenas para un par de días, justamente para que volviera rápido, sea lo que fuera que fue a hacer.
- Un toque. Últimamente todo el mundo me toma de confidente, se puede saber por qué?
- Ni idea, Javo. Supongo que tienes cara confiable, cara buena, o cara de huevón, da igual. O porque olvidas muy rápidamente lo que se te dice. Aparte tú viniste aquí con ganas de realidad, bueno, aquí tienes realidad. A algunas personas el tiempo---
- Ya. Bueno, y no contestó?
- Lo hizo, un sms cortito. Que estaba satisfecha con su vida, que todo le iba bien…
- Asu.
- Obviamente no creí ni la primera letra. No me dijo ni siquiera para qué diablos se iba hasta Trujillo, simplemente que a veces se tiene que ser espontánea, y huevadas así. No te mentiré, el mensaje me cayó mal. Pero pensándolo con calma, si todo le iba bien en otra ciudad, sólo me podía imaginar que acá todo le iba mal… y en fin, cada quién hace su vida, no? Son sus decisiones, me dije.
- Te sirves un poquito de ron? Mira que compré una botella de más y no puedo tomar demasiado…
- Guárdala para otro día, para ti. No me vacila esa cosa que compras.
- Ok. Y, entonces se puede saber qué pasa? Ya pues, se fue, yo como de costumbre me entero recién cinco meses después a dónde fue, y…?
- Bueno, no le respondí nada, luego del sms. No sé. Me quedé callado. Ella se quedó callada. Disfrutar el silencio, entiendes? De vez en cuando, mi celular sonaba, era un número oculto. De vez en cuando, el suyo sonaba, un número oculto. Ni idea.
- Ah, el jueguito idiota de las timbradas de números ocultos. Pero fácil el que te timbraba a ti era ese pata que chambeaba contigo el año pasado, ese que te decía Anthony, mientras torcía los ojos, mariconazo.
- A propósito… una navidad estábamos lateando por el centro, te conté? Yo estaba cagadazo, había botado las computadoras en la chamba, ese huevas que trabaja conmigo estaba ahí en ese momento; luego él dijo que fueron unos delincuentes los que hicieron todo, ocultó eso de que yo tuve un colapso nervioso. No sabía qué hacer, no sabía a dónde ir, era noche cerrada y me fui al Puente Grau, a sentarme al borde. Y yo estaba ahí, mirando a los carros pasar, rumiando los detalles de siempre, las cosas que me preocupan, tú sabes, me enferma ver días que se pasen en un suspiro y otros que no tienen cuando acabar. Y de repente Sandra se aparece, con las Vans viejazas esas, tan fresca como siempre---
- Esa huevona siempre ha sido así.
- …y me empieza a hacer un idiota juego de palabras. No me preguntó qué hacía yo ahí, qué casualidad verte aquí, “hace friecito esta noche”, nada de nada. Simplemente las cosas ocurren y ella no le busca explicaciones. Me vio ahí sentado y me pidió que la acompañara a comprar el pan. Ni se inmutó, no preguntó, así es ella. Me imagino que por eso se fue a Trujillo sin demasiado lío, simplemente se le ocurrió y sabe Dios que estará haciendo ahora, vendiendo piedritas a turistas incautos en Huanchaco o de vocalista en una banda de jazz. No tengo la menor idea, y francamente, quisiera que no me importara. Pero me importa. Esa noche, en el Puente Grau, ella estaba medio horneada, creo, siempre parece estar horneada, como si en su casa el humo de la cocina trajera macoña, alguna vez le dije eso y se cagó de la risa “Has descubierto mi secretísimo secreto para la cena, ahora desconfiarás siempre de mis lomos saltados”.
- Jajaja.
- Y ese día empezamos a dar vueltas por ahí. Le invité unos cigarros, mientras discutíamos la eternidad del zapallo o algo así. No lo recuerdo bien.
- No sólo ella, tú eres un huevón que siempre ha sido así, también. Le sigues el juego a tu BiFFE, te ríes de sus taradeces, y haces peores taradeces con ella. Con razón te jodió que de repente, plaf, desapareciera.
- Sí, pero sabes qué? Esa navidad, yo estaba mal, mal. Y me olvidé de todas esas vainas.
- Sandra, un antidepresivo? Tómelo con moderación.
- Total que acabamos detenidos unas horas porque se metió a cantar en la pileta de la plaza. Te podrá sonar estúpido, pero extraño esos momentos. No por las detenciones, los lomos saltados o esas cosas… No sé. La pasábamos bien.
- Classic Sandra. Oh, una débotchka con los grudos bien jorjochós, jeje.
- El trago siempre se te sube rápido, no?
- Mis yarboclos en tus glasos, no podrías videar nada, druguito mío.

Quizás la sonrisa de Javier tenía más que ver con el alcohol que con otra cosa, pero eso no contaba tanto. Hace tiempo Antón sospechaba que este idiota se hacía el borracho, sólo para poder hablar con más calma. El sueño empieza a ganarle y Antón decide dejar el resto de recuerdos para mañana, envolviéndose en las sábanas. De repente, el timbre de la puerta suena nuevamente. “Seguramente Javo se ha olvidado de algo o se ha arrepentido o quiere más alcohol, bueno, a fin de cuentas es lo mismo”, piensa Antón, algo irritado porque parece que ya no dormirá. Se levanta de la cama con pereza, mientras el sonido del timbre se repite, insistentemente. Ve la botella a la mitad en la sala y la lleva a la puerta. “Este ebrio de porquería se desespera por este licor de tres al medio, no escuchó ni la primera letra de lo que le dije en cuanto a sus sueños”. Al abrir la puerta, se queda frío. No es Javier.

- Epa, Antón, parece que alguien empezó la fiesta temprano.
- …
- No sólo eso, encima con el pijama puesto? Jajaja, Oye, ojalá no hayas estado tomando del pico… Le das un significado completamente nuevo al término “pijama party”. Saca un vaso más, would you? Gracias, gracias.
- Sandra.
- Ajam, así me llamó mi mami. Por el cantante, ya sabes. O por la arena, mamá siempre da datos contradictorios cuando hay trago de por medio. Una compra vino en plan cumpleaños feliz y mami aprovecha para recordarte que tu nombre lo eligió a la mitad de una fiesta hippie.
- Qué haces aquí? Cuándo has llegado a Arequipa? Qué pasó con tu celular?
- Ahora, aparentemente, me uno a una fiesta unipersonal. Qué están celebrando, ah? Me crucé con Javier en la puerta. Qué fue de ese vaso?
- Pueden ser dos fiestas unipersonales con un vaso. Mejor pico nomás.
- Dios, Cabo Blanco? Como puedes tomar esta cosa?
- La botella ni siquiera es mía!
- Dos fiestas unipersonales… Convirtámoslas en un duet.
- Let’s duet.
- Esa peli es pajita. Trae el vasoooooo. No te imaginas la de cosas que tengo que contarte.
- Eres una sinvergüenza. Anda a la sala, espera un toque que me cambio. Tenemos que hablar.

Antón se sorprende de la naturalidad con la que actúa. La naturalidad de los dos. No se han visto en meses, y sin embargo el diálogo fluye como antaño, tal vez más por la voluntad de ella, o la complicidad de él, pero corre. Empieza a cambiarse, mientras algunas ideas se le vienen a la cabeza. “Qué frescura de esta mongolita. Si se hubiera desaparecido diez días, seguro me diría lo mismo ‘La de cosas que tengo que contarte’, y empezaría acelerada a hablar de cada detalle estúpido de su vida, haciendo nulo caso de mis preguntas, y contándome sólo lo que le parece más gracioso contar. Lo peor de todo, yo le hago caso y es como que todo fuera correcto. Anda a saber cuantas versiones distintas de la misma historia voy a escuchar los siguientes días. Pero por lo menos, está aquí. Está aquí y---”. Los pensamientos de Antón son interrumpidos por el sonido del inodoro, acompañado de la risa estentórea y algo gangosa de Sandra. “Y encima, esta cojuda se caga de la risa y… Y es como que nos hubiéramos despedido ayer, en cierto modo, que simplemente se fue un toque, pero ya está aquí”. Antón va buscando vasos en la cocina. De repente, se pregunta “El que yo le haga caso, es lo peor de todo, o lo mejor de todo?” Se queda parado, la mente en blanco. “No acabo de decirle a Javier lo que extrañaba estos momentos…? Por qué persisto en… En…”

Sandra entra a la cocina.

- No hay vasos limpios, no? Jajaja, yo lavo.
- …
- Hey, por qué te quedas callado?
- Sand-rex.
- Qué?
- Sand-rex nomás.
- Así no me puso mi mami, así sólo tú me dices. Y por cierto, sólo dices eso cuando quieres decir otra cosa y te mariconeas.
- Sep.
- Te conozco como la sucia palma de mi sucia mano. Ahora, dónde dejaste el Sapo-sapo-sapo-sapolio? De paso que aprovecho para limpiarme un poco, Veinticuatro horas en un bus de Travel Brothers o algo así me han dejado malaza.
- Busca detrás de esos platos.

Antón va a la sala, mientras Sandra empieza a cantar a voz en cuello una canción desconocida para él, aunque va con algo de haber visto elefantes, reyes, o Perú (?). No encuentra el ron por ninguna parte, pero un olor lo dirige al baño. El contenido completo de la botella se ha ido por el inodoro. “Estos momentos.” Suelta un suspiro.

- Oye, botaste el ron de Javier?
- Sí, la verdad es un asco.
- Y qué vamos a tomar ahora?
- Sana, purificada y quizás pasteurizada agua de caño, choche.
- Cuántos años nos conocemos?
- Seis? Siete?
- No, pero de verdad pues.
- Dos o tres.
- En estos dos o tres años, te parece que yo considere un acto de buen gusto tirar por el inodoro el ron?
- Bueno, tú lo botas de todos modos por el inodoro, quizás unas horas después de tomarlo, quizá aderezado con lo que hayas comido más temprano, pero es lo mismo.
- Ay, Dios. Nunca cambias tus chistes viejos, no?
- Chapa tu agua nomás. Y espero que tengas listas las orejas, que la historia de mi vida en Trujillo es un ca-gue-de-ri-sa. Como cualquier buen drama, creo que el final---
- No, espera.
- Espero? Espero qué? No estabas acosándome a preguntas? “Dónde estabas, qué fue de tu cel, has engordado” etc.
- Sand-rex.
- Qué?

Han entrado al cuarto de Antón, y ambos están sentados en la cama, cama cuyas costuras en la sábana, mal remendada, no consiguen ocultar cantidad de agujeros sobre la superficie marrón. Uno de estos agujeros es cubierto por el vaso que Antón acaba de dejar encima, mientras Sandra lo mira, intrigada, pues nadie ha dicho nada desde el “Qué?”. Mirando los ojos de Sandra, Antón evita pensarlo diez, veinte, cien veces, cosas tan frecuentes en él. Evita pensar un infinito número de veces, y la mano que antes sostenía un vaso, vaso que ahora cubre un agujero en su cama, cama en la que están los dos sentados con una botella de agua sacada directamente del caño en el que otra mano hace unos minutos se limpiaba pero ahora está apoyada en el borde de madera, con un temblor tan leve que sería imposible de notar para nadie que no sea Antón, cuya mano ahora coge suavemente el rostro de Sandra, sorprendiendo a ambos, que permanecen en silencio, valga recordarlo, sobre agujeros marrones, ligeramente destendidos, pues Antón acababa de ser despertado hace tan solo unos minutos y no le dio tiempo de ordenar nada en su cuarto. Se encuentran en el más perpetuo silencio, silencio que en otras circunstancias Antón compararía a un sueño que le contó un amigo, pero las circunstancias actuales le impiden a Antón pensar en otra cosa que no sea el rostro que momentáneamente está unido a su cuerpo a través de sus dedos y decirse a sí mismo, muy, pero muy bajito “Es real. Esto es lo único real, este momento”. Y tal vez el rostro que se une al cuerpo de Antón a través de sus dedos piensa algo similar, o desea convencerse de la realidad de la situación, pero en vez de fiarse de aquellos apéndices con uñas que tenemos al final de nuestros brazos, elige convencerse [repitamos que es en silencio, aquel silencio que se puede sentir en medio de una multitud a altas horas de la noche, o en una tarde tranquila acompañado del crujir de los muebles], elige convencerse con esa parte de nuestra boca con frecuencia confundimos con la misma, y habría que aclarar se trata tan sólo de la parte exterior, su envoltura carnosa por así decirlo, elige convencerse con los labios, aproximándose a cinco centímetros por segundo a sus iguales en el rostro de Antón, para sorpresa de éstos, que [repitiendo...] se encuentran en silencio porque a veces no hay nada que decir, a veces hablar permanentemente no es comunicarse, a veces se dicen más cosas con los dedos que con las letras, porque diez dedos se encuentran con diez dedos y

- Te he extr---
- Shh. Yo también. Yo también.